Historia Conjunta parte 2

Publicado: 29/11/2016 en Elementum: Candela

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-Por supuesto que iremos. Ya tengo las mochilas preparadas y todo. Pero mañana.

Finalmente entraron en una orfebrería, donde el herrero engarzó la joya de viento en un pendiente dorado de forma triangular. Cuando terminó, era ya tarde, así que fueron a la posada del pueblo a descansar.

Cuando el sol se levantó de nuevo, ya estaban a medio camino de las ruinas. De lejos se veían pequeñas, pero de cerca eran casi tan grandes como un pueblo entero. La entrada todavía se mantenía en buena forma y no estaba bloqueada, pero el interior ya no estaba en tan buen estado.

Los tapices se habían retirado y la mayoría de las estatuas también, pero aún se podía ver donde habían estado y el tamaño que debían de tener. Solo la cantidad de estatuas y tapices que parecía que había ya era impresionante, pero los grabados en las paredes, con trozos esmaltados de vivos colores, ahora cuarteados, la gran escala de la arquitectura e incluso las puertas daban la sensación de estar en los restos de algo que había sido muy grande.

Tras un pasillo particularmente largo, llegaron a una zona más abierta. Probablemente porque el techo que había encima se había derrumbado y estaba todo por el suelo. Ahí, la luz del sol y la humedad del mar habían desarrollado una pequeña jungla. Los árboles crecían cerca de las paredes, enredaderas se mezclaban con las piedras del techo caídas e incluso crecían juncos en algunos lugares donde el agua se embalsaba. Alchi dió un grito y se escudó en su hermano.

-¿Qué te pasa Alchi?

-Creo que he visto un fantasma. Tenía el pelo largo y ondulado, iba desnudo y la piel se le pegaba a los huesos.

-Habrá sido tu imaginación. Puede que una brisa haya movido una telaraña y lo hayas confundido.

-¿Seguro?

-Seguro. Escucha bien el ambiente. ¿Crees que habrá alguien más? No se escucha nada salvo los pájaros.

La voz de Alchi tembló al contestar:

-Pero los pájaros están fuera. No me gusta esto. Ya he visto suficiente. Vámonos por favor.

Viriato miró a su alrededor. Una brisa agitó los árboles, las hiedras y las telarañas del patio derruido.

-Aún quiero ver un poco más. Cinco minutos y nos vamos, ¿vale? Mira, si tienes miedo, que sepas que golpearé a lo que te de miedo con este palo. Y recuerda que ahora tienes magia. No tienes nada que temer.

Alchi se agarró a la camisa de su hermano durante el resto del trayecto. Viriato decidió entrar en una habitación. Estaba totalmente desierta. No había ni estanterías carcomidas, ni huecos para estatuas ni absolutamente nada. Viriato comenzó a golpear el suelo con el palo. Alchi no sabía qué estaba haciendo, pero aparentemente Viriato sí que lo sabía, porque se acercó a una pared y, tras mirarla un rato, presionó una piedra. Un click sonó  desde el suelo y una gran losa que se confundía se deslizó hacia atrás. Una escalera bajaba hacia abajo.

-Pero qué diablos…

-Vamos Alchi, bajemos allí abajo a ver que hay y nos vamos. Y si hay algo hasta nos lo podemos llevar. Puede que este sitio más escondido todavía no haya sido desvalijado.

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