Casi, pero no.

Publicado: 30/11/2015 en Elementum: Candela

Fue en esos primeros días donde hice la peor misión de mi vida. Iba demasiado confiada de mis poderes, me encontré con un grupo de gente que estaba preparada para luchar contra mis poderes y no supe reaccionar. Me atraparon. No quiero recordar cómo lo hicieron. Fue bochornoso.

No solo me atraparon, sino que me pusieron de rodillas frente a su jefe, que me apuntó con una pistola a la cabeza. Ese fue el momento en que he pasado más miedo en toda mi vida. Acababa de llegar al puesto que quería y podía empezar a cambiar las cosas, pero me iban a disparar. Traté de quemar controladamente la pólvora para encasquillar la pistola, pero estaba protegida. Tenía que averiguar la contraseña, y podía ser cualquier cosa. Una palabra, un concepto, una imágen… Comencé por la palabra, ya que es lo más simple, mientras me llevaban hasta su jefe. No era ninguna letra, así que probé lo siguiente más fácil que fuera, una imágen. Cogí un lienzo y comencé a pintarlo de color y de líneas por todas partes. Poco a poco, iba encajando. Iba formándome una imágen. Mientras hacía esto, tenía la pistola a un dedo de mi frente. Y la verdad, era una pistola enorme.

Estaba nerviosa como nunca. Trabajaba frenéticamente para encontrar la solución a ese puzle. Y el lider se estaba quedando sin nada que decir. Ya casi había acabado cuando dijo «adiós». Me faltaba tan poco. Tan poco… Todo se iba al garete. Absolutamente todo. Me invadió una sensación de impotencia como ninguna. Fue horrible.

Y fue justo cuando apretó el gatillo que vi la luz. No me iba a dar tiempo para desactivarla totalmente. Ni de lejos. Pero en el momento en que comenzó a prender, ya no estaba protegida. Había cambiado lo suficiente para ser otra cosa, al menos en lo que a poderes respecta. Aproveché ese momento para absorber el fuego que se iba generando. Me fue justo, pero conseguí salvarme. Tenía la frente llena de sudor por los nervios y respiraba demasiado rápido.

El que me estaba apuntando volvió a apretar el gatillo, se miró la pistola extrañado y expulsó la bala que no funcionaba. No iba a poder hacer el mismo truco dos veces. Y si podía hacerlo, se iban a dejar de pistolas y sacar las armas blancas. Y eso no podía evitarlo. Aproveché la poca confusión que se había creado para lanzar mi contraataque.

Todavía no se cómo pude acabar con todos los que estaban en esa habitación. Al final, sólo quedamos yo y el que me habia apuntado con la pistola. Estábamos igual, solo que esta vez, los papeles eran al revés. Le había inmovilizado de brazos y piernas con el hielo y lo tenía arrodillado frente a mi. Cogí la bala con que me había tratado de matar y la cargué en la pistola. Iba a matarlo con la misma bala con que me había tratado de matar. Mientras le apuntaba a la cabeza, me dijo sus últimas palabras. Estaba aterrado. Había destrozado a todo su equipo de guardias de élite.

-Por favor… No lo hagas. No tienes ni idea de lo terrorífico que es esto. Por favor… por favor…

-Yo creo que sí que lo se. Hace un momento estaba en tu posición.-Y disparé. Era de un calibre enorme. Podía ver a través del agujero que le había hecho en la cabeza.

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