El director

Publicado: 23/11/2015 en Elementum: Candela

Por suerte, no tardó en llegar ese momento. Fue tras hacer la primera misión. Las misiones que teníamos eran de distinta urgencia. Algunas se habían de cumplir en una fecha completa. Otras se habían de completar antes de una fecha concreta y otras no tenían un periodo para completarlas. Ya no había misiones que cumplir especialmente para ese día, así que decidí mirar cual de las que no tenían fecha era la más antigua. Y fue justo la excusa que estaba esperando para vengarme del director. Era él el objetivo. Y además era una misión impuesta por el gobierno europeo.

Todos los papeles que entraban y salían de la sala de archivo estaban estrictamente controlados. Por eso el director no había podido eliminar ese papel. Y el resto de directores de operaciones seguramente no tuvieron ganas o valor de enfrentarse al director. O tal vez les había convencido. Incluso era posible que ni se hubieran molestado en comprobarlo.

Todavía tenía balas en mi arma de la misión que acababa de hacer. Fui directa hasta su despacho, donde sabía que estaría a esa hora. Cuando entré, levantó su cabeza de los papeles que estaba mirando y me preguntó:

-¿Quérías alguna cosa?

-Tan solo es por motivos de trabajo.-Dije sacando la pistola y apuntándole.

La frente del director se llenó de sudor. Comenzó a temblar. Se puso de pie y levantó las manos.

-¿Has visto la orden entonces? ¿Que quieres a cambio de olvidarte? Te daré lo que sea.

-No quiero nada. Matarte es solo algo profesional. ¿No era ese vuestro objetivo cuando apartasteis a todos los que quería de mi lado? ¿Que me involucrara más en esto? Me hicisteis una máquina de matar. Solo estoy haciendo para lo que se me programó.

El director había ido andando hasta las estanterías. Entonces se detuvo y sacó un revolver del lomo de un libro. Si no fuera por mis poderes, estaría bien escondido. Pero tenía mis poderes. Estaba preparada. En cuanto lo cogió con la mano, le disparé a la mano. No para hacerle saltar el revólver. Le hice un agujero en plena mano. Después, le disparé a la pierna derecha. Esto le desequilibró y lo tiró al suelo.

-¿Entonces es una venganza personal? ¿Por eso es por lo que me vas a matar?

-No. Lo de matarte es puramente profesional. Ya te lo he dicho. Estoy cumpliendo mi trabajo, como vosotros queríais. No. Tu muerte es profesional. Pero mi disfrute de ella es por motivos personales.

Le apunté a la cabeza. Ahora si que estaba temblando. Parecía un chihuahua. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y no paraba de sacar mocos. Daba hasta asco. Apreté el gatillo mirándole a los ojos.

Y en un momento, ya estaba. Me había vengado. Clavé la órden de asesinato en su pecho con un abrecartas que tenía encima de la mesa y me fui. Ya lo encontrarían. Matar al director fue algo curioso. Estaba alegre. Mientras paseaba por los pasillos, con salpicaduras de la sangre del director, me reí a todo pulmón. Sí. Me había gustado matar a ese capullo. De hecho, me gustaba matar. Al final le había pillado el gusto.

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