Ups, casi me olvido de subirlo

Publicado: 05/10/2015 en Elementum: Candela

Mientras llegaba la fecha del combate, tuve que hacer una misión más. Sin embargo, fue un poco diferente. Esta vez no era matar a alguien. Era una petición de colaboración urgente de un cuerpo de policía de una ciudad de África.

Cuando llegué, me contaron de que iba todo. Por lo visto, había un asesino en serie suelto y no conseguían encontrarlo. Lo que habían descubierto era el vínculo que unía a todas sus víctimas. Todas ellas eran elementales. Me llevaron hasta la escena del crimen más cercano.

La víctima era una mujer. De hecho, todas las víctimas eran mujeres. El cuerpo estaba tirado en un callejón. Lo habían descubierto esa mañana. Más que un cuerpo, era un montón de sangre. Quería ver más de cerca lo que le había hecho a la víctima, así que chasqueé los dedos y toda la sangre de fuera del cuerpo se inflamó. Los guardias me llamaron la atención, pero cuando vieron que solo había quitado la sangre se calmaron. Comencé a mirar el cuerpo detalladamente, empezando por la cabeza.

El pelo estaba muy maltratado. Había trozos que parecían arrancados. Una oreja estaba cortada. No se veía donde estaba la otra oreja. Se podía ver todo el canal auditivo. Los ojos habían sido aplastados. Todavía estaba un poco húmedo el líquido ocular, así que el asesinato había debido de ser a primera hora de la mañana o última de la noche. La nariz estaba rota y había sangrado bastante. Habían luchado mucho. Y la boca… La mandíbula inferior había sido arrancada de cuajo. Se podía ver en los músculos que no había sido un corte. Tampoco había rastro de ella. Tenía un corte bastante profundo en el cuello. Este sí que era un corte. Le atravesaba la garganta hasta llegar a la tráquea. Seguramente había muerto ahogada en su propia sangre. El cuerpo estaba en un estado igual de penoso, si no es que estaba incluso peor. Todos los músculos de los brazos tenían cortes hasta el hueso. Además, todos los tendones estaban cortados. Le habían inutilizado totalmente ambos brazos. Los pechos de la mujer también estaban rajados del todo y le habían clavado algo en el lateral derecho que seguramente le habría perforado el pulmón. Tal vez había muerto por eso. O no. En el lado izquierdo tenía otro a la altura del corazón. Tenía heridas mortales por todas partes. Incluso el abdomen estaba rajado. Las tripas se le habían desparramado por la calle. Quienquiera que la había matado, la quería bien muerta. Las piernas también tenían cortes en todos los músculos, además de los tendones cortados.

No se habían llevado la cartera de la víctima y todavía conservaba toda la ropa, lo cual descartaba que la hubieran violado. Nadie violaba a otra persona y luego la mataba para volver a ponerle la ropa. Y a la inversa tampoco. Por lo que habían dicho los policías, el resto de víctimas estaban en un estado similar. Les habían hecho cortes por todo el cuerpo pero no habían perdido nada. A pesar de lo sangruiento del crimen, y de lo violento que parecía, no había marcas de golpes. Eso era raro. Aunque eran elementales no entrenados en combate, seguro que habría podido hacer algo para defenderse. Lo habría intentado.

Les pedí que analizaran la sangre de la víctima, para ver si encontraban algún calmante o algo similar. Un elemental de veneno me lo confirmó. Así que drogaba a sus víctimas para luego matarlas. Sin embargo, por lo visto el veneno era muy débil. Paralizaba a la víctima unos minutos. Debía aprovechar esos minutos para hacer los cortes. Había muchos elementales que no sabían usar sus poderes sin mover brazos y piernas. Para mi y la mayoría de los expertos, eso era solo una ayuda, pero para algunos era una necesidad.

Por lo visto, siempre mataba a la misma hora. Todas las víctimas iban hacia el trabajo a esa hora. Era una ciudad grande. Y las víctimas estaban bastante alejadas unas de otras. Teníamos una zona de acción bastante amplia. Íbamos a necesitar unos cuantos voluntarios, así que volví a la academia para prepararlo todo.

No fue muy difícil. En todas las víctimas había usado el mismo veneno, así que era bastante seguro suponer que iba a usar el mismo veneno otra vez. Preparamos unas pulseras que reaccionaban al veneno. Por si acaso, también reaccionaban a la pérdida de funciones vitales. Las pulseras tenían un GPS. En cuanto detectaran una de las dos cosas, enviarían un mensaje de alerta con las coordenadas exactas. Entonces, un elemental de lugar abriría un portal y entraría yo a pararle los pies mientras llegaba la policía. Todo lo haríamos desde nuestra academia. Solo necesitábamos los cebos. Tenían que ser elementales y se tenía que ver que eran elementales. Por si acaso, solo confié en las de mi academia. Quería que su próxima víctima supiera luchar para que no lo tuviera tan fácil.

Conseguí cinco que cumplieran los requisitos. Tenían que ser mujeres y tenían que ser de piel negra para mezclarse con los locales. Era simple. Tenían que estar andando por la calle con las túnicas y los brazaletes bien visibles desde las 5 a.m hasta las 9 a.m. Esas eran las horas en las que había actuado hasta ahora.

No conseguimos ningún resultado hasta pasados cinco días. Ese día era el que tenía el combate. No podía tener más mala suerte, pero tenía que ir. Se había activado una de las pulseras. Había usado el veneno paralizante. No tenía mucho tiempo.

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