Deliberación

Publicado: 28/09/2015 en Elementum: Candela

Al día siguiente, comenzó la deliberación para elegir al nuevo jefe de operaciones. Estábamos unas 20 personas en una sala pequeña. De hecho, la mesa era solo para diez, así que la mitad se quedaron de pie o se hicieron sus propios taburetes. Los veinte éramos profesores que habíamos sido designados por otros profesores como posibles candidatos. Entre todos nosotros, debíamos elegir a uno solo para ser el nuevo o nueva jefe de operaciones. La deliberación era a puerta cerrada. Yo fui la última en entrar. En cuanto crucé el umbral, la puerta se cerró. No saldríamos hasta tener un jefe de operaciones.

Yo solo me senté en una silla de hielo mientras el resto deliberaban. Se pasaron una hora entera discutiendo quien era el mejor. Todos iban enumerando cada pequeña cosa que habían hecho para darse más importancia. Yo me quedé callada. Todos sabían lo que había hecho. Estaba segura.

Después de una hora entera discutiendo sobre quienes tenían más logros personales, se pasaron otra hora discutiendo sobre qué logros personales eran más valiosos y más dignos de tenerse en cuenta. Yo ya me estaba aburriendo, pero esperé. Sabía que todo eso era normal. Era habitual que el director de operaciones fuera el más poderoso de entre los profesores. De nuevo, era yo. Y seguro que el resto de los que estaban en la sala lo sabía, pero como no decía nada, trataban de aprovecharse.

Finalmente, tras tres horas de deliberación, habían quedado dos bandos. Unos apoyaban a un elemental de tierra y otros, la mayoría, a un elemental de rayo. Había llegado el momento de la verdad. Había que votar. Y había llegado el momento de decir algo. Así que me levanté. Estaban gritándose unos a otros. Como llevaban haciéndolo durante tres jodidas horas, pero en cuanto me levanté, se callaron todos y me miraron. Me acerqué a la mesa en completo silencio.

-Yo soy la que más misiones ha hecho en el último año. Más que cualquiera de vosotros. Más peligrosas que las que cualquiera de vosotros ha hecho. También soy la más fuerte de todos los que estamos aquí. Tengo la confianza de los alumnos. Y además, se cómo funciona todo. Yo soy quien va a mandar. Y si alguien no está de acuerdo conmigo, puede venir al patio central a mediodía, dentro de una semana, y luchar contra mi. Una batalla campal. El último en pie se convierte en director de operaciones.

Y no dije nada más. Me di la vuelta y fui hacia la puerta. En cuanto me di la vuelta, todos se pusieron a increparme. Detecté las voces de los dos otros candidatos principales. Estaban diciendo que irían y me harían tragar mis palabras y que me iba a enterar.

-Os estaré esperando. Todavía no es tarde para retirarse. Trataré de dejaros con vida.

Y con eso, llamé para que nos abrieran y salí de la habitación. Por lo que había escuchado, tres cuartas parte de la sala me apoyaba a mi ahora. Y los otros dos candidatos no podían echarse atrás. Iban a tener una semana para reflexionar sobre lo que habían dicho. Si seguían adelante, perderían, y lo sabían. Si se retractaban, quedarían como unos cobardes y perderían todo el apoyo que habían podido ganar con años de esfuerzo.

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