Despertar

Publicado: 20/07/2015 en Elementum: Candela

Y después de la graduación, por fin era profesora. Mi primer trabajo no fue enseñar a los nuevos alumnos. Sino ir a buscar a uno. Era un tipo de misión muy especial. Estaba reservada a los profesores y por eso todavía no había hecho ninguna. Los elementales de tiempo recibían mensajes de su yo del futuro constantemente. En concreto, sobre cuando se despertarían unos poderes. Yo no entendía como funcionaba, pero funcionaba. Ellos decían cuando se iba a despertar un elemental y donde. Nosotros íbamos dónde nos decían y estábamos atentos a las fluctuaciones de energía extrañas. Eran muy fáciles de ver y daba igual el tipo de elemental que fuera.

Llegué al sitio indicado. Era un pequeño pueblo. Ahora tenía que estar atenta y vigilar las posibles descargas que hubiera. A veces eran muy grandes. Otras eran muy pequeñas. Sabía el lugar aproximado, pero no dónde en concreto, así que busqué el punto más céntrico de todos, esto es, la plaza de la iglesia. Era una plaza pequeña, con una iglesia pequeña, hecha de piedras desgastadas. Debía llegar a los 20 metros. Había un par de niños jugando. No pasaba mucha gente, pero los que pasaban por ahí me miraban todos. En un pueblo tan pequeño se conocían todos y cualquier extrangero era una noticia. Además, iba con la túnica reglamentaria, aunque sin la máscara que usaba para ser el fantasma.

Y entonces, hubo un terremoto. Era un terremoto fuerte, pero estaba en un pueblo de la península ibérica. En esa zona no había terremotos más alla del segundo grado. Este era fuerte. Por supuesto, era producido por un elemental que todavía no controlaba sus poderes. Y ya lo había detectado. Estaba cerca. Tenía que ir a buscarlo.

Las piedras de la iglesia no lo resistieron. El torreón se derrumbó. Cayó a la plaza. Y además, hacia donde estaban los niños. Estaban parados totalmente. No podían apartar la vista del torreón que se les venía encima.

Congelé el torreón en un bloque de hielo y lo deposité suavemente en el suelo. Yo no podía, pero los elementales de roca podrían ponerlo en su sitio y dejarlo mejor que nuevo. Y esto les ahorraría tiempo.

No era lo único que se derrumbaba. Muchos muros de casas también se estaban cayendo. Aunque el pueblo era pequeño, era lo bastante amplio para tener que concentrarme de verdad. Cerré los ojos, expandí mi conciencia lo más lejos que pude y sustituí todas las estructuras de piedra, ladrillos y cemento por hielo. Sí, alguno se iba a resbalar, pero no se le iba a caer a nadie la casa encima.

Cuando volví a abrir los ojos, estaban los dos niños pegado a mi, con la boca abierta. No me los iba a poder sacar de encima. Se les veía en la cara que querían venir conmigo. Así que les dije si me querían acompañar un rato. Asintieron. Seguían sin palabras. Fuimos andando hacia el lugar en que había detectado el despertar de un elemental. Podía ser algo muy problemático.

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