Lucha manca

Publicado: 06/07/2015 en Elementum: Candela

Joder que dolor. No sabría describirlo bien. Era mucho. Me ardía el brazo. El muñón en concreto. Estaba en llamas. Y sangraba mucho. Grité fuerte. Debí despertar a todo el mundo en un kilómetro a la redonda. Durante un rato, lo único que tenía en mi cabeza era lo mucho que me dolía. Eso era todo mi mundo.

Mi visión se volvió roja por completo. Era como si me hubiera puesto la mitad de unas antiguas gafas de 3D, de las que tenían un lado de rojo y el otro de azul. Todo estaba con un filtro rojo Me aceleró la respiración de forma involuntaria.

Pero me recompuse. Por supuesto que si. Me cautericé mi brazo herido y recogí el otro del suelo para congelarlo y conservalo. Me lo iban a reinjertar cuando llegara, pero antes, tenía que encargarme de mi objetivo.

Por suerte para mi, me había llevado un cuchillo. Con él podría parar los golpes que me diera. Ahora sabía lo peligroso que era. De nuevo, estuvimos unos segundos golpeándonos, para ver hacia donde ibar a ir el combate.

Yo no sabía lo suficiente de lucha. Eso estaba claro. Solo tenía un brazo y no podía atacarle por otros frentes porque estaba protegido. Entonces se me ocurrió la solución. Me moví con cuidado para que no lo notara.

Las pistolas que había dejado caer el principio del combate todavía estaban en el suelo. Si podía agarrar una, estaba muerto. Empecé a esquivar sus golpes y a dirigirme hacia las pistolas. No me costó mucho. Comencé a respirar más y más rápido y puse cara de pánico para que creyera que estaba aterrorizada.

Llegué hasta las pistolas. Si veía que la cogía, es probable que fuera más agresivo, así que decidí otro acercamiento. Me pasé de largo un par de pasos. Ya tenía las pistolas detrás suyo. Entonces agarré una pistola con un pegote de hielo y la elevé hasta altura de la cabeza. Me tropecé a propósito para estar por debajo de la línea de tiro, en cuanto toqué el suelo, apunte un poco y disparé. Le volé la cabeza entera.

Ahora que ya había concluido mi misión, tenía que volver. Fui a coger mi brazo. Todavía no tenía interiorizado que solo tenía un brazo y fui a cogerlo con el que me habían cortado. Al menos, en cuanto llegué, fui directamente a la enfermería. Nunca había visto algo así. Normalmente me habrían sedado para trabajar más fácilmente, pero debido al corte del brazo había perdido bastante sangre y ya estaba lo bastante débil, así que pude ver cómo funcionaba un reinjerto con poderes.

Lo primero que hicieron fue cortarme el muñón. Estaba demasiado cansada para decir cualquier cosa. En total perdí un par de centímetros de brazo. A esa distancia colocaron el brazo cortado que había traído. De mi trozo de brazo salieron primero unos hilillos blancos, de hueso a hueso. Se fueron haciendo más y más grandes y cambió el color del interior para hacer el tuétano. Con esto ya se aguantaba solo. Otros hilillos blancos salieron de mi brazo para juntar los nervios. Parecían una tela de araña. Con los nervios formados, le tocaba a los músculos y, finalmente, la piel.

Podían dejar la piel perfecta y sin marcas, pero les pedí expresamente que me dejaran cicatriz. Quería recordarme a mi misma el descuido que había tenido. Por él, casi pierdo el brazo.

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