La cuarta pared (parte 1): Mira mamá, estoy en internet

Publicado: 05/07/2015 en Cuentos e historias cortas

Esta es la historia de un joven cuyos padres fueron asesinados por el malvado señor oscuro. Además, el malvado señor oscuro quemo su granja, dejándole en la ruina. Él tuvo suerte. Estaba oculto en el bosque mientras todo eso ocurría y sobrevivió al ataque. Entre los restos de la casa, tan solo encontró el medallón de su madre. No sabía nada del medallón más que era magico y que permitiría al elegido ablar con su creador.

-Oye, te has dejado una hache ahí.

¿Que puñetas era eso? Debería acostumbrarme a escribir quien es el que habla. Joder, y encima sigo escribiendo todo lo que pienso. Soy imbécil.

-Aquí. El héroe de tu aventurilla. Yo soy el que te habla.

¿Qué? Eso no tiene sentido.

-¿Cómo que no? ¿No me has dado un medallón para hablar con mi creador? Pues tu eres mi creador.

Se suponía que tendrías que hablar con alguna deidad que iba a improvisar mientras iba escribiendo. No conmigo.

-Oye, a mi no me mires. Eres tu quien ha creado el medallón y las normas.

Mira, dejémoslo estar.

-Por cierto. Podrías darme al menos una cara o un nombre. Es muy difícil ser alguien si no tengo una cara o un nombre.

NO. Se supone que eres una fantasía de poder. Alguien que empieza desde la nada y llega hasta las cotas más altas y quiero que el lector se refleje en lo que lee. No te voy a dar una cara y mucho menos un nombre.

-Pero si tengo un nombre. Solo tienes que escribirlo. Mis padres me llamaban Francisco. Al menos hasta que te los cargaste.

Vale, dos cosas. Uno, no me cargué a tus padres, ese fue el señor oscuro. Segundo. No te voy a llamar Francisco. Es estúpido.

-Oh venga ya. Fuiste tu quien se cargó a mis padres. Tu eres el que controla todo lo que ocurre en el mundo. Podrías haberlo hecho de muchas otras formas. Es el inicio de historia más estúpido que he visto en mucho tiempo. ¿En serio? ¿El señor oscuro? ¿El gobernador malvado de todo un reino viene expresamente a mi granja y mata a mis padres y quema mi granja? Eso es estúpido. Y además, que sepas que Francisco es menos ridículo que estar llamándome todo el rato “el héroe”.

Y dale. Es un inicio muy dramático que convierte tu cruzada contra el emperador oscuro en algo personal. Y si no te gusta que te llame el héroe puedo darte un nombre como Saturnino o Hermenegildo

-Vale vale. Seré solo “el héroe”, “ese tipo” y “eh, tú”. Pero en serio. Ese inicio es una basura. Si querías que fuera algo personal y que yo fuera una fantasía de poder, al menos podrías haberles dado una personalidad a mis padres. Tal y como está la cosa no son más que un par de nombres. Al lector no le importan una mierda. Y míratelo. Se está riendo. Ya nunca se va a tomar esto en serio.

¿Qué? Puedes ver al lector mientras lee esto? ¿Cómo? Si todavía no lo he publicado en ningún sitio. Y modera tu lenguaje. Quiero que sea para todos los públicos. Anda, avanza hasta el siguiente pueblo.

-Y una puta mierda. Te has cargado a mis padres. ¿Por qué te iba a hacer caso?

De repente, el ejército del señor oscuro volvió hacia la granja para asegurarse de que no había quedado nada vivo.

-Vale vale joder. ¡Ya voy! No hace falta que envíes legiones del mal.

No pienses que en cuanto te de un arma podrás enfrentarte a todos los enemigos posibles y sobrevivir porque eres el héroe. Me gusta hacer que mis protagonistas sufran y a veces hasta mueren. Soy tu creador. Se todo lo que piensas. De hecho, puedo hacer que pienses lo que yo quiera. Mira: El héroe recordó el perfume de su primera novia.

-Cabrón. Cuando rompió conmigo me dolió mucho.

No, tú rompiste con ella. ¿Ves? Si quiero, puedo joderte muchísimo. Así que deja de intentar arruinar mi historia y sigue avanzando. Si te portas bien, a lo mejor resucito a tus padres después de hacerte bajar a los infiernos o algo.

Bufff, llevo ya un rato escribiendo. Estoy cansado. Ale, lo dejo aquí por hoy.

-Eh, no me dejes así capullo. Que me persigue una horda enemiga. Al menos hazme llegar a un sitio seguro.

Si te disculpas por todas las palabrotas que has dicho, a lo mejor lo hago.

-Vale vale. Perdón por todas las palabrotas que he dicho, hijo de puta.

Tras recorrer el camino hasta el pueblo más cercano, el héroe entró en la posada, donde le ofrecieron una cama y comida caliente gratis. Desde la ventana de su habitación, pudo ver como las tropas enemigas se daban la vuelta y volvían por donde habían venido. Eh, un momento. ¿Cómo has hecho lo de tachar palabr

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