Crucificado

Publicado: 25/05/2015 en Elementum: Candela

Los siguiente meses, no paré de hacer misiones y más misiones para la academia. Fue horrible. Quería que se me reconociera el mérito. Quería sentirme querida. Y la única forma que me quedaba era a través de la academia. Me mandaron todo tipo de trabajos. La mayor parte de ellos consistían en asesinar a alguien.

Recuerdo especialmente que un 24 de diciembre tuve que buscar a una persona. El trabajo era en una zona del este de europa, en la zona de los balcanes. Estaba en un monte. Una mafia de la zona, bastante rica, había pagado para que nos deshiciéramos de uno de sus miembros. Debíamos encontrarnos en un sitio, pero no sabía llegar al sitio. El miembro en cuestión no sabía nada de la misión. Le habían dicho que yo tenía toda la información y que era un miembro reputado de una rama que tenían más al sur.

Conseguí llegar al sitio. Era casi medianoche. Por suesto, el miembro no sospechaba nada. Era normal hacer los trabajos más turbios de noche. Era más fácil perder de vista a cualquiera que te siguiese. Por fin llegué al sitio. En mi deambular, había visto una pequeña ermita, así que se me ocurrió una idea. Le dije que teníamos que recoger un paquete de droga y que lo habían dejado dentro de la ermita. Me siguió hasta dentro y le indiqué que estaba cerca del altar. El la iba a buscar y yo vigilaba.

Se agachó y buscó por el altar. Por supuesto, no encontró nada. Levanté mi revolver y le apunté a la cabeza.

-No, es cierto. Es todo una mentira. Tus jefes se han enterado de lo que hiciste. Y no les ha gustado. Así que me han pedido que te elimine.

El silencio era total. A lo lejos, se oían las campanas de un pueblo tocar la medianoche.

Intentó decir algo, pero eran balbuceos incomprensibles. Así que apreté el gatillo y le abrí un agujero en la cabeza. Fue muy teatral. Cuando sonó la última campanada, cayó al suelo.

Aproveché que estaba en una ermita y me divertí un poco. Cogí el cuerpo y lo colgué con los brazos en cruz. Estaba enfrente de la puerta. Cualquiera que entrara, lo vería. Y por lo limpia que estaba la ermita, lo iban a ver muy pronto. Antes de irme, me fijé en un collar que tenía. Me gustó, así que se lo arranqué del cuello y me lo llevé. Todavía conservo ese collar. De hecho, ayer lo llevé puesto. Tenía forma de un sol. Me recordó a mis poderes. El calor del sol y el frío del espacio. Con el tiempo, le he dado otro sifnificado. Una estrella solitaria, protegiendo todos los que están a su alrededor.

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comentarios
  1. carlosbaldellou dice:

    Esta tarde intentaré publicar la segunda parte del fanfic de SAO, del cual preveo hacer 4 partes, en honor al día del orgullo friki, que no es más que una chorrada, pero me hace ilusión. Cogeos una toalla.

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