La debía de ayer

Publicado: 07/04/2015 en Elementum: Candela

El día siguiente fue extraño. En todos los medios de comunicación era noticia el atraco frustrado. Pero esa noticia iba acompañada de otra, bastante menos placentera para mi. El grupo al que pertenecian los atracadores pedía al responsable de la muerte de sus miembros que fuera a un lugar específico. Incluso habían contratado a nuestra academia para buscar al responsable y llevarle, si hacía falta, por la fuerza.

Era evidente que era una trampa. Demasiado evidente. Y aun así, tenía que ir. Me obligaban a hacerlo voluntariamente, bajo amenaza de llevarme por la fuerza (cosa que podían hacer perfectamente). Esa me la iban a pagar.

Llegué al lugar. Era una estructura de hormigón muy grande. No parecía tener un propósito definido. Tal vez estaba a mitad de construcción. Antes de bajar, me concentré. Había muchísima gente, todos con armas automáticas. Si hacía una pared de hielo, me la iban a destrozar, aun si las balas no estaban modificadas. Me dejarían hecha un colador. Para poder hacer algo, iba a tener que parar las balas una a una. Y eran muchas. Iba a tener que pensar muy rápido. Demasiado rápido. No podía hacerlo. No era un ordenador. No tenía un chip en la cabeza.

Pero podía imitar a uno, pensé. Se me ocurrió la loca idea de modificar mi cerebro para que actuara como un ordenador. Empecé por congelarlo para luego poder modificarlo.

No esperaba lo mucho que iba a doler. Comencé a gritar y a rodar por el suelo y caí en la estructura. No hicieron todavía ningún movimiento. Estaban expectantes. No esperaban ver a una chica gritando caer del cielo. Tal vez por eso no dispararon.

Ya tenía mis neuronas congeladas. No sabía si iba a ser suficiente, así que pensé en reorganizarlas. Comenzaron a moverse por mi cabeza. Podía notarlo. No era una sensación agradable. Todo el rato se me ocurría una forma más eficiente de organizarlas para mejorar la velocidad de pensamiento. Establecía las conexiones lógicas más y más rápido. En poco tiempo mi cerebro no se parecía en nada a como estaba antes de que empezase. Estaba en capas horizontales y era una masa lisa, en lugar de estar lleno de plieges. Los pliegues le daban ventilación y lo enfriaban. Iba a tener que ocuparme de eso conscientemente para evitar daños.

Llegué a un punto en que creí que ya era suficiente. Podría haber seguido. Sabía cómo seguir, pero ya me sentía lo bastante confiada como para detenerme. Me levanté y miré a mi alrededor. Estaban subiendo las armas y apuntándome.

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