El Banco (Y sigue siendo lunes durante al menos minutos. He actualizado a tiempo)

Publicado: 02/03/2015 en Elementum: Candela

Ya habían pasado unos cuantos días desde que maté a aquella niña cuando me mandaron, por fin, una misión en la que no debía quitarle la vida a nadie. Al menos, en un principio. Tan solo tenía que hacer de guardia de seguridad en una sucursal bancaria. Alguien había dado el soplo de que iban a atracarlo ese día. Con un elemental como guardia de seguridad, debería bastar para disuadir a los atracadores.

Llegue con toda la parafernalia. La túnica, el brazalete bien visible y hasta un ridículo sombrero picudo. Parecía más un mago de película que un elemental, pero al menos, el ala del sombrero era gigantesca y los clientes no me podían ver la cara. La gente entraba y salía, pero todo el rato me miraban de reojo. No hubo ningún incidente, hasta el atraco tomo tal.

Llegaron con los coches blindados y los aparcaron en medio de la calle, bloqueando el tráfico. Estaban a punto de entrar cuando levanté un muro de hielo y activé la alarma. Los atracadores dispararon al muro. Y por desgracia, estaban preparados. Las balas estaban alteradas para atravesar el hielo creado por elementales. Lo tenía crudo. La pólvora también estaba alterada y no podía explotarla fácilmente. Hicieron un agujero a base de disparos. Al menos, les había hecho gastar balas. Entraron todos en la sucursal y se dispersaron. Habían planificado bien el atraco. Se pusieron en posiciones desde las que podrían defender la entrada si venía la policía, pero también desde las que podían atacar a los rehenes si hacía falta. Incluso pusieron una metralleta semifija en la parte más alta que daba a la puerta.

Intenté comunicarme con la academia para que trajeran ayuda, pero parece ser que en los furgones blindados había un inhibidor de frecuencias, porque no podía contactar con la academia.

Comenzaron a pedir el contenido de la caja fuerte. Por lo que pude entender entre tantos gritos, habían llevado un montón de oro a esa caja fuerte hacía apenas un día o dos.

Todavía no me habían visto. Me había ocultado debajo de un banco cercano a la puerta y no habían mirado. Había dos tipos pegados a la pared. Tenía que eliminarlos y ponerme detrás de una columna para tener la oportunidad de disparar al resto sin que me acribillasen a balazos. Me puse la máscada y salí. Disparé primero al que tenía enfrente mío. Mientras el que tenía detrás me apuntaba con el arma, le disparé. Entonces me puse detrás de la columna que quería. Quedaban todavía tres atracadores en el vestíbulo principal, además de otros dos que habían ido con el director de la sucursal a por la caja fuerte.

El tipo que estaba en la metralleta semifija comenzó a dispararme. Era munición pesada y comenzó a agujerear la columna. Además, era un cargador largo. Debía tener unas cien balas. Cuando lo acabó, los otros dos sujetos comenzaron a disparar. No podía asomarme, o si no me darían las balas. Cuando terminaron de disparar, el tipo de la metralleta pesada había recargado. Estaba en tensión. Si me movía, me mataban. Si no me movía, también me mataban. Hiciera lo que hiciera, estaba muerta. Iba a acabar como Roc.

Eso hizo que recordara sus últimas palabras. No se exactamente el motivo. Pero las recordé. Me las había repetido a mi misma cada noche desde que murió. Las recordaba al detalle. Y me dieron una idea. Era muy peligroso. Podía quedarme de esa forma siempre. Pero la alternativa era morir y al menos mi tactica me ofrecía una pequeña posibilidad de seguir con vida.

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