Otra víctima

Publicado: 16/02/2015 en Elementum: Candela

No paraban nunca de mandarme misiones. Al día siguiente tuve que ir a matar a otra persona. Esta vez, pero, sabía exactamente lo que hacía. Era consciente de las implicaciones. Aun así, debía hacerlo. No me dieron ninguna decisión judicial ni explicación alguna. Tampoco las pedí. Cogí un revolver de la armería y me fui a por mi objetivo.

Lo encontré y lo seguí hasta su casa. No me vio. Cuando cerró la puerta, puse hielo en el otro lado del paño para que quedase abierta. Cuando llegué a la puerta, el estaba sentado en un sofá de color rojo. Sin mediar explicaciones, abrí de golpe la puerta y le disparé en el pecho. La sangre salpicó la mesita y la televisión. Cerré la puerta, quité el hielo de la cerradura y me fui tal y como había vuelto.

Cuando llegué a la calle, mi vinieron ganas de vomitar por lo que acababa de hacer. Me odiaba a mi misma. Sabía que estaba mal, y aun así, lo había hecho. Seguía repitiéndome que no era culpa mía, que era a lo que me habían obligado. Hoy en día me doy cuenta que eso es una chorrada. Es tan culpa mía como del resto del mundo. Tal vez a mi me forzaron, pero yo no opuse ninguna resistencia. Acepté como algo natural el matar a gente. Es más, en algún momento, llegué a disfrutarlo. Llegué a divertirme quitandole la vida a gente que no se lo merecía.

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