Enfado, indiferencia o ira

Publicado: 05/01/2015 en Elementum: Candela

Al día siguiente de que muriera Roc me mandaron la primera de las muchas misiones en que tendría que matar a alguien. Había matado accidentalmente sin querer las suficientes veces. Una la del ladrón que se clavó mi estaca de hielo en el pecho. Casi lo había superado. Casi. Otra, en el incendio, por no reaccionar a tiempo. Por último, la de Roc. Me culpaba de ella aunque no había tenido nada que ver.

Esta vez, la misión era ir y matar a una persona. La pena de muerte se aplicaba, y de hecho todavía se aplica, en casos extremos en que el perfil psicológico del delincuente le impide rehabilitarse. Me dieron una foto del delincuente en cuestión. También una pistola y una copia de la orden judicial de ejecutar la pena capital de la forma que fuese necesaria. Antiguamente se tenía en cuenta la humanidad del preso y se le daba una muerte digna. Ahora se le daban unos días de libertad antes de ejecutar la pena capital para que disfrutase de la vida como quisiera.

Atravesé el portal. Era una ciudad. No recuerdo nada más. Solo que era una ciudad. Tenía una ligera pista de por donde estaba. No se cuanto rato pasé vagando por la ciudad hasta encontrarlo. Cuando lo encontré, hice un poco de teatro para llevarlo a un lugar apartado, en que no pasara gente. No era cuestión de hacer un escándalo entre el público. Finalmente, lo conseguí llevar a un callejón apartado.

Saqué la pistola y la orden de detención. Era él, sin duda. Lo entendió enseguida. Comenzó a negociar conmigo.

-No por favor. ¿Qué quieres? ¿Dinero? ¿Hombres? ¿Mujeres? Puedo conseguirte lo que quieras. Déjame salir y de lo daré todo, pero por favor no me mates.

Levanté la pistola y disparé sin mediar palabra. El primer disparo lo fallé, pero hizo que el hombre se callara. El segundo disparo no. Le acerté en la cabeza. Dejé la mancha allí y me fui del callejón. Dejé la orden de ejecutar la pena capital encima del cuerpo. Antes de irme, me acerqué al cuerpo y le dejé una marca. Era un círculo. Una mitad del círculo estaba quemado con fuego. La otra mitad estaba quemado por hielo. Quedaba un círculo con la mitad izquierda negra y la mitad derecha roja.

Cuando llegué a la academia, simplemente seguí con mi día a día, como si no hubiera pasado nada. Creo que eso es lo que más miedo me da de lo que hice. Le quité la vida a una persona y simplemente hice como si no hubiera ocurrido nada.

Ese fue el primero de muchos. Durante todo el mes me dieron un montón de misiones similares, en que debía ejecutar una pena capital. Siempre hacía lo mismo. Iba a por ellos y en cuanto no había nadie a la vista, les disparaba y los marcaba. No sentí ningún remordimiento. No hice nada fuera de lo habitual aparte de los asesinatos. No voy a mentirme. No voy a ocultar la verdad. Eran asesinatos a sangre fría. Lo se ahora y lo sabía entonces. Solo que entonces no me importaba.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s