Nucelar, se dice nucelar

Publicado: 22/12/2014 en Elementum: Candela

En aquellos tiempos, no pensaba en la tragedia. Me sentía invencible. Nada malo podía pasar si yo estaba ahí. Ni a mi, ni a los que estaban conmigo. Por supuesto que estaba equivocada, pero no era una posibilidad en mi cabeza.

En la siguiente misión, tuvimos que ir a una planta nuclear. Era una de las últimas en funcionamiento. Todas las centrales se habían automatizado con el tiempo y esta no era una excepción. Un programa de ordenador controlaba que todo fuera bien y solo cuando había problemas, personas reales entraban a arreglarlos. Salvo esta vez. Esta vez, no habían dejado de funcionar los medidores. Se habían descompensado. No había leído bien los datos. No se habían ido a comprobar. Y ahora, estaba a punto de haber una fusión del núcleo.

En principio, tenía que ir el grupo de Roc solo, pero decidieron cogerme. No se si fue lo mejor o no. El control manual de la central todavía estaba operativo por cuestiones de seguridad. Íbamos a tener que usarlo. Teníamos que entrar y, de alguna forma, detener la fusión. No se qué esperaban de nosotros. Científicos expertos tendrían problemas haciéndolo y nosotros no teníamos ningún conocimiento. Hoy en día sí que se por qué nos mandaron ahí a nosotros y lo que esperaban que hiciéramos.

Atravesamos el portal y aparecimos directamente en la antesala al núcleo. Llevábamos contadores geiger. La cámara estaba bien aislada y los niveles de radiación eran nimios. Había una puerta en una esquina de la habitación que daba al núcleo y otra en la esquina opuesta que llevaba al resto de la central. Toda la pared de la sala estaba llena de medidores, palancas y botones. No sabía qué hacía nada de ello. Lo que sí que sabía era que el que en una pantalla saliera «Controles remotos desactivados» era una mala señal. Un plano ponía los controles manuales dentro del núcleo. Menuda estupidez de diseño. Los controles de emergencia en el lugar más peligroso de todos. Pero quejarse no solucionaba nada. Teníamos que hacer algo. Comencé a impartir órdenes. Los demás parecían inclinados a no hacer nada. Y eso sí que no.

-Roc, quédate aquí controlando los medidores y averigua cómo se abre la puerta. El resto, a buscar los trajes de protección contra la radiación. Cuando los tengamos, alternaremos periodos de diez minutos dentro del núcleo para no envenenarnos por radiación.

Rax parecía que quería discutir. Sin embargo, sabía que lo que yo había propuesto era lo único sensato. Lo primero era protegernos contra la radiación. Luego, desactivar el núcleo. Yo ya estaba pensando en ello. Seguramente, si sacáramos las barras de uranio del reactor evitaríamos que la cosa empeorara. O tal vez no. Tendría que enfriarlas mucho. Creo que podría. El problema sería luego la radiación restante. Confiaba en que pudiéramos dejarlas dentro de la cámara. No iba a salir la radiación de ahí. Y si lo hacía, sería muy poca.

Pensando pensando, ya nos habíamos separad todos. Llevaba como diez minutos buscando cuando por fin encontré los malditos trajes antiradiación. Había muchos, así que cogí seis y me los llevé. El casco era un poco engorroso, pero nada que un poco de hielo para sujetarlos a mi espalda no solucionase. Avisé a los demás que ya tenía los trajes y que volvieran a la antecámara del reactor y me esperaran.

Cuando llegué, no estaba Roc. Las pantallas mostraban que una de las barras del reactor había sido extraída. Fue sencillo atar cabos. Me puse el traje a toda velocidad y fui a abrir la puerta. El resto se pusieron también sus trajes. Los contadores geiger mostraban un poco más de actividad. La puerta se abrió fácilmente. Pero luego había otra puerta. Maldije por lo bajo y comencé a abrirla.

Pero esta no se quería abrir. No había forma. Trasteando con frio en el mecanismo de apertura encontré por qué. Roc la había atrancado. No había forma de abrirla si él no quería. No iba a dejarlo. Si me daba prisa, tal vez podría salvarle. Congelé la puerta totalmente. Luego la calenté de golpe. El resto debieron de pensar que era el calor del interior de la cámara. Poco a poco, conseguí hacer una grieta en la puerta. A partir de ahí, trabajé el metal, haciendo cuña con el hielo y calentando para que se quebrara. Finalmente, rompí la pueta.

Roc había seguido con lo suyo. Solo le quedaba la última barra del reactor. Entré como una exhalación, con la puerta en pedazos en el suelo. Roc estaba arrodillado ante la última barra. Estaba cubierto de bismuto. Me lo había enseñado una vez y la estructura multicolor que formaba no se olvidaba fácilmente. Me miró. Sonrió. Y la barra de uranio se metió en su mano. Ya estaba hecho. No quedaba uranio. Habíamos detenido la fusión del núcleo. Y se desmayó.

Estaba intoxicado por radiación. Eso era malo. Avisé a la academia para que preparasen lo que hiciera falta. Le puse el traje antiradiación, esperando que hiciera algo. No se exactamente qué. El portal se abrió de nuevo y pasamor por el, con los trajes todavía puestos.

Rápidamente, fuimos todos a la enfermería. Ahí nos quitamos los trajes. Fueron quemados al instante. Nos hicieron un chequeo para ver el nivel de radiación que teníamos, pero era inocuo. Menos en Roc. La cantidad de radiación que había absorbido era excesiva. Lo pusieron en una camilla y comenzaron a administrarle cuidados intensivos para tratar de salvarle.

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