Prueba

Publicado: 09/06/2014 en Elementum: Candela

Finalmente, llegó el día de la prueba. Nos hacían una prueba para comprobar si teníamos un cierto dominio de nuestros poderes y nuestra habilidad con ellos, pero no sabíamos en qué consistía.

El día de la prueba, nos llevaron por privera vez a la isla con el puente extensible. Dentro, había un cilindro en medio y un montón de huecos circulares en la pared, a ras de suelo. Había uno por persona. Nos hicieron ponernos enfrente del agujero circular. Cuando lo miré, era de color rojo claro y azul. Igual que mi pulsera. Se lo comenté a Sativa y me dijo que lo veía verde y Rax comentó que lo veía de color amarillo chillón. De nuevo, como la pulsera de cada uno. No fue dificil atar cabos y deducir que cada uno lo veía según su poder.

Cuando ya nos pusimos todos en el sitio y el ruido bajó lo bastante como para poder oírse, el director nos explicó en que consiste la prueba. Dijo:

-Cuando atraveséis el portal, apareceréis en un laberinto. Debéis llegar al centro y vencer al mónstruo que hay ahí. Lo único que os podemos asegurar es que no vais a morir. Un profesor os supervisará por si algo sale mal. Una vez hayáis vuelto todos, podremos comenzar a hacer equipos.

Y dicho esto, todos entramos al mismo tiempo al portal. La experiencia fue muy extraña. Daba la impresión de que no me había movido, pero todo había cambiado. Durante unos segundos, estuve desorientada. Además, me había dado la impresion de haber tomado sustancias alucinógenas durante el instante que duró el viaje.

Nunca antes había estado en un laberinto. Este tenía las paredes de piedra. Un camino salía hacia la derecha y otro hacia la izquierda. Fui hacia la derecha y me asomé. El camino seguía recto y podía ver cómo se dividía tres veces. Volví atrás y me asomé a la izquierda. La escena esa la misma, aunque desde otro ángulo. Esto iba a ser complicado. Empecé por marcar las zonas en que había estado. Puse un parche de hielo en el suelo y avancé a ciegas.

Era claustrofóbico. El techo apenas estaba a dos metros y el pasillo medía menos de un metro de ancho. Y el hecho de que todo fuese idéntico no arreglaba mucho. Estuve diez minutos andando a ciegas por el laberinto. No paraba de encontrarme pedazos míos de hielo como que había pasado por ahí. Creo que el laberinto tendría menos de un kilómetro de recorrido en total, pero era caótico.

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