Elementum: Candela

Publicado: 23/04/2014 en Elementum: Candela

Así que así es como termino. En medio de una batalla campal, con una espada clavada por detrás. Con la habilidad que tengo para estas cosas, y así termina mi vida. Supongo que ahora tocará lo de ver tu vida pasando ante tus ojos. No estoy acostumbrada a este lado de la muerte.

Me pregunto por donde empezará. Lo primero que yo recuerdo es una habitación de hospital. No sabía cómo había llegado hasta ahí. Tenía un montón de tubos y máquinas de por medio. Cuando desperté, la enfermera me atendió muy amablemente. No recuerdo muy bien que me dijo. Sería porque estaba medio dormida. Sí que recuerdo que me comentó que había estado una semana inconsciente y que no me preocupase de nada, que me iban a cuidar muy bien y me iban a atender y que iban a llamar a mi familia.

En ese momento, sé que me puse a pensar en mi familia y no conseguí recordar nada. Pensaba en mi madre y no me venía a la cabeza ni su cara, ni su voz, ni su olor… Nada. Pensé en mi padre y lo mismo. Daba igual lo que me esforzase, no conseguía recordarlos. Me dije que tendría algún amigo, pero tampoco. Era como si hubiese perdido la memoria. Y estuve mucho rato así. Hasta que una señora entró en la habitación.

Vino a abrazarme, me cubrió de besos, caricias y no callaba. Me contaba lo mucho que habían sufrido por mi estado y lo mucho que me echaban de menos y lo que se iban a alegrar todos de saber que estaba bien. Me comenzó a hablar de ir a casa cuando me recuperara y que mi habitación estaba igual. Pero no sabía quien era esa señora. Al final, le dije:

-¿Quien es usted?

A lo que me respondió:

-Vamos hija, no te hagas la tonta. Soy tu madre. ¿No te acuerdas?

Tenía cara de preocupación. Mucha preocupación. Me enteré que los médicos le habían dicho que mi memoria se había visto afectada, pero que no sabían cuanto, pero eso fue más tarde.

-No. ¿Quien es usted? ¿Y quien soy yo? No consigo recordar nada. ¿Cómo he llegado aquí?

La mujer se llevó las manos a la boca. Pero era cierto. No sabía ni mi nombre. No sabía ni cómo me solía comportar. Tenía un agujero en mi memoria. Sabía que debería haber algo, pero no sabía el qué. La señora se fue al pasillo y se puso a gritar como una loca. Curiosamente, recordaba que en los hospitales no se podía hacer ruido en los pasillos. ¿Qué había bloqueado mi mente y por qué lo había escogido?

Una marea de gente vino a verme en los siguientes. Un señor, que según me dijo era mi padre, me dijo que mi nombre era Candela. Al menos ya sabía algo. Pero no lo recordaba. No es lo mismo. Vinieron amigos, compañeros, familiares muy lejanos… Todos esperaban que los recordara a ellos por algún motivo. Debía ser una persona bastante sociable, porque la cantidad de gente que vino era enorme. Pero ahora me sentía incapaz. Todavía estaba con la espina de por qué había bloqueado a la gente de mi memoria.

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