Rapto

Publicado: 20/01/2014 en Elementum: Cólodin y Kailey

-Kailey, ven conmigo un momento.-Dijo Cólodin entrando de improvisto en su habitación a las tres de la mañana. Faltaban tres días para que fuese la graduación.

-Msghggffff

-Vamos, te espero fuera. Tengo que hablar contigo un momento y es urgente.

Quince minutos después estaban andando hacia la isla omega. La de los portales. Ahí les esperaba Kot. Iban a necesitar algún portal y a alguien de confianza. Kot era el indicado. Fueron a unas coordenadas que Cólodin dijo. Se trataba de una pradera. Era de noche, aunque hacia el final.

Cólodin comenzó a hablar.

-La otra vez. En la última misión. Cuando me quedé, lo hice para interrogar al capitán. Quería saber quien le enviaba. Me dijo estas coordenadas y esta fecha. Luego se suicidó. Me gustaría saber que quería. Y tu querías saber, así que te he traído. A kot es porque necesitaba portales. Y no te he dicho esto en la academia porque todo lo que decimos se escucha. No se si lo sabías, pero la alarma solo suena y abren el canal a cada persona según les convenga. Ahora, a esperar a ver quien viene.

-No tendrás que esperar mucho.-Dijo una voz conocida. Salvo para Kot.

-Tú…

-Sí, yo. Pero por supuesto no vengo solo.

Un  ejército salió de detrás.

-Están equipados con la última tecnología. No podéis explotar sus balas y además, el hielo no les afecta para nada. Ni se te ocurra hacer esas barreras, puesto que no ocurriría nada.-Se acercó a Kailey y le cogió por la barbilla.-Sabes, creo que te llevaré conmigo. Sí, definitivamente, te vienes conmigo.

-Suéltala.-Gritó Cólodin.

-¿O que? Matadlos a los dos. Yo me voy.-Y atravesó un portal, saliendo de escena.

Los soldados amartillaron sus armas. No les dio tiempo a apretar el gatillo. Una estaca de hielo surgió delante de cada uno y le atravesó la garganta, forzándoles además a mirar arriba y tapándose instintivamente la herida, con lo que soltaron las armas. Cinco segundos después, Cólodin deshizo las estacas. Ya no darían problemas.

-Espera aquí un minuto.-Le dijo a Kot.

Cólodin se acercó al soldado más cercano a su posición. Todavía estava vivo, aunque agonizaba.

-Me vas a decir ahora mismo dónde se han ido.

-Antes muerto que decírtelo.

-No me has entendido. No vas a poder escoger.

Una pared de hielo se levantó entre Cólodin y Kot. El soldado comenzó a gritar de dolor. Un instante más tarde, los gritos se hicieron insoportables. Ya no gritaba de dolor. Gritaba de puro horror. De miedo visceral. No había otro sonido en toda la llanura. Era horrible. Y luego, silencio absoluto. La pared de hielo se deshizo. El soldado tenía un agujero en su cabeza que llegaba hasta el cerebro. Kot no quería ni saber que había hecho Cólodin.

-Ya se dónde tenemos que ir.

-Vale, ahora abro el portal. Pero antes, dime una cosa: Ese hombre que estaba aquí…

-Es Drake, sí.

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