Tras el portal.

Publicado: 10/06/2013 en Elementum: Cólodin y Kailey

Haciendo caso omiso de las advertencias, Cólodin y su equipo decidieron cruzar el portal. Llegaron a su destino. Ante si, tenían una explanada enorme. Era realmente larga. Se podía ver un río cruzándola y cómo desembocaba en el mar. Al fondo, se alzaban unas montañas enormes. Incluso desde su posición parecían realmente altas. Eran totalmente negras y tenían la cumbre coronada de blanco. En su falda se podía ver como cada una tenía una torre blanca. Un camino se dirigía hacia ahí. En la llanura podían ver numerosos pueblos e incluso alguna ciudad. También veían un castillo fortificado, que supusieron que sería la capital de la zona. La llanura estaba cubierta de hierba y había unos pocos bosques. La hierba era de un color verde azulado que hacía que pareciese una lámina gigante de cristal.

Y un poco más cerca, había un recibimiento inesperado. Habían estado ocultos tras una colina, pero ahora se les veía perfectamente. Era un ejercito entero. Un mar plateado, como una gota de mercurio encima del cristal de la hierba. Se acercaban bastante rápido.

Cuando llegaron, Cólodin y su equipo estaban muy cerca del portal, listos para huir si era necesario. El que parecía el jefe, que iba montado en un enorme caballo y llevaba una armadura de acero reluciente, se acercó.

-Me llamo Víctor. Jefe de la guardia Real. Exijo saber quíen sois, de dónde venís y vuestras intenciones. Ahora mismo.

-Me llamo Cólodin. Las intenciones no están muy claras. Supongo que eplorar.

-Está bien. Apartaos. Tenemos que destruir eso-Dijo señalando al portal- para que no se escape nadie. Es muy peligroso. Nadie puede atravesarlo.

-Llegas un poco tarde, amigo.

-Yo no soy tu amigo. Apartaos de ahí ahora mismo.

-Oblíganos.-Dijo Cólodin creando una espada de hielo y poniéndose en guardia. Kailey también encendió en llamas sus puños y al igual lo hicieron Lóraj, Ammós y Anyreia. Ante la visión del fuego de Kailey, el caballo se encabritó.

-Muy bien, esto es más de lo que esperábamos. Tenemos a un grupo de antinaturales. Vendréis conmigo a la corte del rey para un juicio sumario. Y nada de rechistar.

-¿O que?

-Ahora mismo tengo más de cincuenta arqueros que os están apuntando y un ejército. Creo que podríamos contra un grupo de seis personas.

-Pues a mi me ha convencido.-Dijo Lóraj

-De acuerdo, vamos a ir contigo. Supongo que tenemos pocas alternativas.

Tardaron una hora en llegar al castillo. Estaba situado bajo tierra, así que no lo habían visto. En realidad era un buen lugar. Difícil de localizar y fácil de bloquear las entradas. Ahí, llegaron a la corte del rey. O eso pensaban. La pasaron de largo y se dirigieron a la iglesia. En la iglesia (la cual no les traía gratos recuerdos) había un sacerdote y el rey. Ahí, comenzó el juicio de Cólodin.

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