El otro lado

Publicado: 03/06/2013 en Elementum: Cólodin y Kailey

Cólodin estaba sujeto por una cuerda. Kailey y el resto de su equipo lo rodeaba. También habia algún profesor, pero ninguno de los originales.

-¿Estás seguro de que irá bien?

-Hemos tirado un pollo y ha vuelto. No creo que pase nada.

-Ten cuidao de todas formas, no sabemos que puede haber al otro lado.

Cólodin atravesó el portal. Kailey estaba muy nerviosa. Solo había sido un pollo asado atado a un cordel, pero toda una persona era diferente. Se decía que no pasaba nada. Cólodin volvió de su viaje tan solo cinco minutos después.

-Tenéis que ver esto. Es impresionante.

Una pena que Eustaquio, el original de sonido, se había dado cuenta y había entrado. Les sacó de ahí a patadas, increpándoles que no sabían que habían hecho, repitiendo lo peligroso que era ese sitio.

Isaac, el original de hielo, les contó el motivo de por que el lugar era tan peligroso.

«Cuando volvimos a estar conscientes tras todo ese lío, sabíamos que debíamos huir. Sabíamos que las lanchas y barcos para salir estarían controlados y nosotros no teníamos control. Corrimos buscando soluciones y vimos el portal. A través suyo se veía una tierra nunca antes vista. No teníamos más opción que cruzarlo. Así lo hicimos. Lo cruzamos y nos encontramos con una tierra nueva. Nos ocultamos en una granja, haciendo trabajillos y practicando nuestras habilidades. Las notábamos y era cuestión de tiempo entenderlas. Finalmente las dominamos y dejamos la granja. Fuimos a buscar por ahí. No sabíamos cómo estaría aquí todavía. Era muy gordo lo que había pasado.

Comenzamos como cazarrecompensas. Era un trabajo relativamente fácil. Ibas, encontrabas el tio, le hacías unos trucos visuales y se entregaba él solo. Pero claro, comenzamos a tener fama. Nos enviaban hacia objetivos más peligrosos y no tardaron en usarnos como un arma. No nos podíamos negar. Había muchos soldados. Y no teníamos más medios de subsistencia. Era horrible. Un día nos hartamos y desertamos. Huimos. Habían pasado unos 50 años. Cuando llegamos, cerramos el portal. Ya sabíamos lo suficiente como para cerrarlo. Volvimos aquí. Habían comenzado los trabajos de edificación de la academia. Huimos a las primeras de cambio y nos separamos.

Sin embargo, durante nuestra estancia ahí conocimos a varias personas. Tuvimos descendencia. sobretodo en los años finales. Fueron a por ellos y sus madres cuando escapamos. Lo se. Lo vi de lejos. No podíamos hacer nada. Los humanos que hay ahí sólo buscan su beneficio propio, sin importarle el de otras personas. Si vais, habrá sangre inocente derramada.»

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