La iglesia

Publicado: 14/05/2013 en Elementum: Cólodin y Kailey

Cólodin y su grupo se reunieron. Habían recibido una llamada de emergencia y debían acudir a ella. Era muy enigmática, había mucho ruido de fondo y alguien decía «nos estan acribillando, necesitamos ayuda». No habían pasado ni siquiera cinco minutos y ya estaban listos. Habían localizado el origen de la llamada. Cruzaron todos el portal.

Estaban en un montículo. Un camino de piedra ascendía por el, llevando a una catedral. No era tan solo una ermita, era una catedral. Por el paisaje y el resto de edificaciones circundantes, era una catedral privada de alguien muy rico en algún lugar de Gran Bretaña. Ascendieron por el camino hasta entrar en la catedral. Todo estaba tranquilo, no había ningún ruido. Entraron.

La puerta se cerró tras ellos. Sonó como si un madero enorme golpeara contra ella, trabándola. Solo podían seguir adelante. Siguiendo hacia adelante. Llegaron al medio de la catedral. Había varias filas de bancos para los feligreses. Todo tenía un aspecto muy extraño. Por el entorno, era un lugar privado, sin embargo, todos los bancos tenían aspecto de haber sido usados bastante y el suelo estaba desgastado, mostrando una gran afluencia de gente. Estaban alerta, esperando cualquier cosa.

Bueno, casi cualquier cosa. Cuando un grupo de soldados entró rompiendo las ventanas superiores y bajó haciendo rappel, no se lo esperaban. Una música comenzó a sonar a alto volumen.

Todos comenzaron a hacer lo que sabían. Cólodin lanzó hielo, Kailey intentó quemar las cuerdas, Lóraj trató de electrocutar a los soldados y Ammós levantó y abrió el suelo para hacerles el máxmo daño posible. Ántam se había quedado en casa y no estaba disponible y Anyreia estaba enferma. Pero solo lo intentaron. El hielo de Cólodin no les hizo nada, las cuerdas no ardieron en llamas, los rayos no caían y el suelo permanecía inmutable. Estaban perplejos. Y así llegaron los soldados al suelo.

-¡¡A cubierto!!-Gritó Cólodin.

Ammós no le hizo caso. Era fuerte. Era valiente. Y un poco cabezota. Arrancó un respaldo de un banco y comenzó a golpear a los soldados que pudo. Acertó a uno en la cabeza, que se acababa de librar de la cuerda que lo sujetaba. El soldado quedó tumbado en el suelo sin sentido y la madera se astilló. Con el trozo que le quedaba, todavía golpeó a otro. No le dejó sin sentido, pero si resoplando en el suelo.

-Ven aquí.-Le gritó Cólodin desde detrás del altar.

Ammós corrió y atravesó el hueco que había en medio del altar, refugiándose tras el. Era un trozo de piedra macizo, sin ningún hueco, así que ofrecía una protección perfecta a todos los que vinieran de frente.

Por supuesto, cuando un soldado atacó por detras, fue un poco una sorpresa, pero consiguieron noquearlo antes de que le diera tiempo a hacer cualqueir cosa. Tan solo llevaba explosivos, un detonador y un cuchillo.

-¿Esto no tenía un agujero en medio?

-Yo que se, estoy como para acordarme.

En ese momento, estaba amaneciendo. La puerta, ahora abierta de par en par debido a los soldados, permitía entrar todo el sol, cegándoles. Estaban atrapados entre la espada y la pared.

-Vamos a ver, ¿alguien tiene alguna idea de que ha pasado?

-Yo tengo una ligera idea.-Comentó Kailey.- Recuerdo que se podía imbuir en algún material propiedades específicas. Por ejemplo, se podía proteger la pólvora de que explotara si no era con el detonador. Llevo intentando explotar sus balas un rato y no lo consigo, así que supongo que llevan eso, igual que las cuerdas deben estar protegidas. Y si se puede poner en algún objeto concreto, seguramente también se pueda hacer en el suelo y el aire.

-Muy bien, pero eso ¿cómo nos ayuda a salir de esta?-Dijo Lóraj.

-Podemos ir a esa habitación de ahí. Tiene la puerta abierta. Desde ahí, podemos pedir refuerzos y, ya que estamos en una iglesia, rezar para salir de esta.

-Pero si salimos nos van a disparar y moriremos.

-Si no nos movemos ahora nos van a rodear y también moriremos.

-Tengo una idea.-Soltó Cólodin, que no había dicho nada.-Vosotros correis, yo les cegaré, reflejando el sol. Cubriré el camino de nieve para que las pisadas no hagan ruido. También lanzaremos piedras en dirección opuesta para distraerles. Una vez dentro, Kailey pides refuerzos.

-Lo dices como si tu no fueras a venir.

-Yo les distraeré.-Una neblina comenzó a formarse encima suyo.

-¡Te matarán!

-Tal vez, pero mejor que os salvéis vosotros que nadie.

-Por favor, no lo hagas Cólodin.-Ammós y Lóraj tenían cara de circunstancias.-Decidle algo chicos, por el amor de Dios.

-Te dejaremos la puerta abierta si vemos que puedes llegar. Que tengas suerte.

-Pero…

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comentarios
  1. carlosbaldellou dice:

    ¿Incongruencia? Tal vez. En fin, esto es para mi, por lo que puedo ver hasta ahora, único lector. Dedicado a tí. Me encanta que lo leas. Déjame algún comentario para conocer tu opinión y pásale esto a alguien a quien creas que le pueda gustar.

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