Y el resto de reclutas

Publicado: 21/02/2013 en Elementum: Cólodin y Kailey

El primero a quien fueron a buscar fue el que controlaba el sonido. No era tonto y se había metido a DJ en una conocida discoteca, además de dar clases de música en un conservatorio. Se ganaba bien la vida, pero no les costó nada convencerlo para que fuera con ellos. Por lo que averiguaron, su nombre era tan extraño como adecuado. Se llamaba Eustaquio.

A la otra persona que fueron a buscar les costó un poco más encontrarla, ya que se había movido. Mucho. Finalmente, la encontraron en medio de un Volcán. Era la que controlaba el fuego. Su nombre era Lavinia. Era tirando a bajita y regordeta, pero tenía una personalidad arrolladora. Cuando le comunicaron lo que sabían, se apuntó sin que tuvieran que pedírselo.

Los otros no todos tuvieron tanta suerte. El equipo que debía ir a buscar al de sombra tuvo que superar unas cuantas pruebas bastante retorcidas, pero lograron convencerlo. Los que fueron a buscar al de planta tuvieron unos problemillas, ya que estaba en medio del amazones y no había forma de encontrarle. Estaba viviendo con una tribu indígena, que lo reverenciaba como a un Dios y lo defendieron a muerte cuando llegaron a llevárselo. Hubo dos heridos, que debían ser tratados y que habrían muerto si no llegaba a estar uno de veneno ahí. Pocos problemas más hubo, salvo con el de rayo. Este era una estrella de cine y no quería irse. Tenía todo lo que podía desear. Cada cierto número de años fingía su muerte y cambiaba un poco su estilo, mientras seguía llevando una vida a todo trapo. Tres generaciones se enteraron de que querían a la misma persona. Hay que decir que el equipo encargado no fue muy sutil y lo asaltaron en medio de una rueda de prensa, aportando pruebas y obligándole a confesar.

Hubo uno que no apareció. Era el de tiempo. Sabían donde se le había visto por última vez y siguieron su rastro. Pero el único problema es que el rastro daba continuos saltos en el tiempo, desaparecía durante un rato y volvía a aparecer. Hicieron una búsqueda general y llegaron a la conclusión de que el rastro estaba por todo el mundo. No había un lugar que no hubiera pateado o fuera a patear en el mundo. Y también salía del mundo. Estaba tan disperso que era imposible encontrarlo.

El resto no tuvo ningún problema y todos consiguieron llevar a quien le correspondía a su sitio. Salvo un equipo. El encargado de encontrar a Drake. Seguía siendo un original (como se les llamaba a sus espaldas, hasta que llegó Eustaquio, momento en que comenzó a llamárse les así en la cara), aunque era de la peor calaña posible.

De ese equipo, solo volvió una persona. Controlaba también el veneno y vino lleno de heridas. Por lo que les contó, les había encontrado el y les había atacado con ácidos. Antes de que pudiera reaccionar, sus compañero habían caído y él tuvo que huir. Consiguió volver de milagro. La esuela decidió dejar su búsqueda para más tarde. Para algún día de un futuro indefinido, probablemente nunca.

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