Sucesos

Publicado: 30/04/2012 en Elementum: Cólodin y Kailey

Había pasado una semana desde que tomaron esa resolución cuando los volvieron a llamar. Era algo insólito, no por la misión, sino porque había sido otra visión del futuro. Habitualmente, tan solo había una visión por persona. Esta vez iban dos.

-Es un atraco. Eso también es sorprendente, ya que hay tantos que no podemos sofocarlos todos en todo el mundo. Sin embargo, ha sido una visión, así que tenéis que ir y detenerlos. Rápido.

El grupo, simplemente cruzó el portal, sin hacer preguntas.  Aparecieron en un callejón pequeño, no era gran cosa. Todos se posicionaron en sus puestos. En realidad, era más por teatralidad que por otra cosa, sin embargo, cuanta más apariencia dieran de peligrosos, menos habría en el futuro por miedo. Cólodin se quedó apoyado en una zona oscura, Kailey se fue al techo con Lóraj. Ámmos se ocultó en otra zona, más alejada. Anyreia subió a un piso de los que daban al callejón como soporte, junto con Ántam.

Esperaron dos minutos. En ese momento, pasaron los atracadores por el camino. Iban con mucha prisa, así que no vieron a Ammós, escondido. Casi cuando habían llegado a el, Cólodin salió.

-Vaya vaya, que tenemos aquí. Un par de vulgares ladronzuelos.

-Aparta criajo, no tenemos tiempo.

Cólodin levantó una pared de hielo a su espalda.

-Al contrario. Tenemos todo el tiempo del mundo. Verdad chicos.

En ese momento, Ammós salió de su escondite y bloqueó totalmente la otra vía de escape. Los atracadores estaban ya aterrorizados. Cuando vieron asomarse a Lóraj por el techo, temblaban de miedo. Tanto, que soltaron su botín. Ese momento lo aprovechó Anyreia para sacárselo volando.

-Seguimos teniendo pistolas y vosotros nada. Somos más fuertes que vosotros y más peligrosos. Fuera de nuestro camino.

“Misteriosamente”, la temperatura había aumentado. Ambos atracadores miraron al cielo y vieron como una cosa envuelta en llamas se les lanzaba directamente. Por puro instinto, saltaron hacia atrás, dejando todo lo que tenían en el suelo. Incluyendo las pistolas. Kailey lanzó una ráfaga de fuego increíblemente caliente hacia ellas poco antes de estrellarse, con lo que fundió las pistolas, parte del suelo y se impulsó hacia arriba con aire caliente para detener su caída.

La lucha fue corta, intensa y dejó a los dos ladrones sin posibilidad de moverse.

-¡Cólodin!-Gritó Ántam.-Hay una sombra en una ventana.

-Un espectador inocente. Déjalo.

-Estas casas están deshabitadas. Ha venido aquí por alguna razón.

Antes de que se dieran cuenta, la sombra les había cogido el tesoro. Por supuesto, se había caído a la calle y ahora la rodeaban. Por alguna extraña razón, la sombra iba encapuchada y parecía que les estuviera rodeando ella a todo el grupo.

Cólodin se atrevió a intentar golpearla con una estocada. No tan solo se apartó justo a tiempo. Además le golpeó en la nuca haciendo que perdiera el soporte. A partir de ese momento, se desató el caos. Kailey le lanzaba todas las llamas que tenía a su disposición, Lóraj volaba de un lado a otro lanzando rayos hacia la figura, Ántam golpeaba con toda la fuerza posible. Y la figura encapuchada no recibió ni un solo golpe. Parecía encontrarse en cuatro lugares al mismo tiempo. Pasados unos frenéticos minutos, la sombra se agachó y saltó. Y desapareció por encima de los edificios indemne. Había dejado todo lo robado atrás suyo, pero algo hacía pensar que había sido deliberado y que su intención era luchar contra ellos. Y también que esa no era completamente su intención. Confusos, devolvieron el tesoro a su propietario y se fueron.

Frustrado, Cólodin se metió las manos en los bolsillos.

-Maldita sea. Me preguntó qué era esa cosa y qué quería.

Volvieron a la escuela tranquilamente, e incluso pararon a comprar unas golosinas. Una vez llegaron, el director les esperaba. Se había hecho tarde y estaba muy enfadado.

-Venga, id para las habitaciones, que ya es la hora.

-Oiga director, tengo una pregunta. ¿Por qué nunca nos pregunta que ha pasado en la excursión?

-Llevo muchos años en esto, chico. Y si algo he aprendido es que no necesito preguntarlo.

Ya en la habitación, Cólodin volvió a meterse las manos en los bolsillos. Antes, había notado una cosa extraña. Parecía un papel. Cuando lo sacó, vio que era un papel. Sin embargo, el sabía que tenía los bolsillos limpios antes de irse de misión. Eso implicaba que el papel había llegado durante la misión. Pero había sido muy cuidadoso, no se lo podían haber metido. Salvo el encapuchado. Esa figura misteriosa era lo único bastante rápido como para habérselo metido sin que se diera cuenta. ¿Qué podría querer? ¿Quién debía ser? Las preguntas eran demasiadas para formularlas. Decidió abrir el papel para ver quien se lo había metido y que quería.

Reúnite conmigo dentro de una semana. Para tí, serán las 10.00 PM. Ven a 41.2564 W, 63.4280 N. Ven solo. Si traes compañía, morirá.

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