Publicado: 17/02/2012 en La muerte fría

-8, 7, 6, 5…

-¿Que cuentas ahora, maldito humano?

-3, 2, 1, BUM.

La granada que el tal Quelruse se había tragado explotó en su estómago. Lo único que evitó que la explosión salpicara las paredes fue su dura piel. Una columna de humo salía de su boca mientras el cuerpo se quedaba inerte en el suelo.

-Vale, ya he eliminado a ese maldito bicharraco, ahora, ¿como destrozo yo esta caverna?

-Bueno, hay dos opciones: La primera es eliminar el suelo, hacer que pierda el punto de apoyo y que se derrumbe. Sin embargo, si fallas al colocarlo, el efecto será mínimo. La otra opción que se me ocurre es meter la granada en el techo, hacer que explote y que caiga y sepulte la caverna por su propio peso. Con todos los túneles que hay, no debería ser difícil destruirla. Yo haría la segunda. Pero date prisa.

Joel activó la bomba tras dejarla plantada en la cima de un pilar de la caverna. Ya había una cuerda colgando del primer túnel y comenzó a subir por ella. Una vez arriba, todo el mundo le aclamó. Sin embargo, estaba tan agotado que lo único que veía eran siluetas borrosas.

Entre brumas, terminaron la ceremonia y fueron a pasar una última noche, ya que la jonada se había alrgado más de lo previsto.

Finalmente, todos se despertaron una última vez en la escuela por segunda jornada consecutiva e hicieron las maletas, metiendo todo lo que era suyo y un arma, regalo de la casa. Ya en la puerta, de la habitación, todos comenzaron a despedirse unos de otros.

Ian no. Ian estaba todavía haciendo la maleta solo.

-Os echaré de menos amigos. Un día tendríamos que quedar.

Ian se levantó con su arco. Estaba cargado. Se dirigió hacia la puerta con el arma hacia adelante.

-Ian, ¿Que haces? ¿Estás loco o que? Puedes hacernos mucho daño con eso.

-Es lo que quiero.-Apuntó con el arco al pecho de Joel y soltó la cuerda.

Un sonido metálico sonó en el aire. La flecha sobresalía del hombro de Joel, que se apartó a tiempo.

Un golpe sordo sonó por el pasillo. Lawrence había golpeado con un libro en la cabeza de Ian, que ahora se caía al suelo.

-Esto va a traer problemas.

Fin del libro primero

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