El enemigo final

Publicado: 31/10/2011 en La muerte fría

Finalmente, Joel se decidió a conquistar el último castillo. Cargaron todo lo necesario y ultimaron los detalles del plan. Esta iba a ser la única oportunidad que iban a tener para poder vencer a sus enemigos y por ello, sus soldados se merecían una arenga como es debido:

-Bien chicos, tenemos un castillo por delante y efectivos limitados, nos vamos a esforzar al máximo y los vamos a dejar llorando como nenas. Tenemos las armas y la estrategia para vencerlos y no lo van a evitar. Que se piensen lo que quieran, nosotros somos los mejores y eso es así donde sea. Venceremos. Recordad todos que no solo va la victoria de la escuela y de todos vosotros, vuestro honor se juega en esta batalla. Si perdemos, no seremos más que una estrella, si ganamos, seremos una supernova que no se apagará. Nos tendrán miedo en el futuro y nos será más fácil, vuestros padres estarán orgullosos de vosotros si venceis. ¿De verdad creeis que son tan buenos? No, nosotros somos mejores, y se lo vamos a demostrar como lo sabemos hacer, dejando hablar a nuestras armas. La palabra vence al acero, sin embargo, ellos no usan la palabra, así que habrá que enseñarles a usar el acero. Tenemos todo el día por delante antes de terminar con ellos y lo vamos a hacer, cueste lo que cueste. Podemos hacerlo y lo haremos. Y llegaremos a la final. Muchos os dirán que estais locos y que no teneis lo que hay que tener, no los escucheis, teneis lo necesario para vencer y lo vais a demostrar en esta batalla. No teníamos ninguna oportunidad y ahora vamos a dejar a todo el mundo sin palabras. Creían que iban a vencernos fácilmente y ya tenemos tres castillos, vamos a por el cuarto y vamos a vencerlos con sus propias armas. Os diría que la inmortalidad os aguarda, pero no es así, solo os aguarda la puerta a ella.

Toda la maquinaria de la que disponían se puso en marcha. Veinte guerreros escogidos al azar fueron transportados al otro lado del río junto con el pescado y la munición láser. El grueso del ejército se desplazó lo más silenciosamente posible (que para un ejército es lo mismo que decir que un bosque entero se estaba partiendo por la mitad a la vez) hacia el castillo rival. El castillo era el de la margen izquierda del río y estaba en la misma situación que el de Joel.

El equipo con el pescado podrido llegó antes que el de Joel y se establecieron a una distancia prudente. Lentamente, la peste de pescado podrido llegó hasta el castillo rival y sus defensores y, en general, toda criatura viviente en el castillo se asomó hacia el lado del que venía para ver que puñetas era. Los soldados siguieron las instrucciones recibidas. Entretener a los soldados enemigos como fuera. Así que se pusieron a decir groserías no aptar para ningún oido, ojo o boca y a hacer obscenidades. No tenían mayor capacidad cerebral. Ni unos ni otros, ya que la maniobra funcionó. Sobretodo cuando los rivales se unieron al coro de insultos. Y hubo algunos bastante originales que no reproduciré para no quemar nada, que el escritor no tiene ningún extintor a mano.

La cuestión es que el ejército de Joel se acercó a ellos y ni se enteraron. Joel y todo su ejército subieron por las escaleras hasta las almenas en completo silencio. Si alguien hubiera escuchadom habría oído como se rompía toda la vajilla del mundo al lado de un megáfono. Se ve que en discreción no tenían mucho arte.

-Buenos días caballeros. Deberían reforzar su vigilancia, no creen-Dijo Joel a todo el mundo.

Estos se giraron y le miraron, atónitos de como un ejército entero había entrado en sus almenas sin que ellos se enteraran.

-Lo dicho, mejorar la defensa- Y llevándose la mano al oido dijo: Ahora.

Y toda la munición láser que tenían cayó a la vez sobre las almenas del castillo, destrozando los cimientos y haciendo que todos sus ocupantes cayeran al vacío. Muchos murieron aplastados por piedras, otros por el peso de los muertos, pero hubo una gran cantidad que quedó viva y se organizó en un cuadrado defensivo, conscientes de que estaban perdidos.

-Nunca vais a aprender, verdad, no sabes la que se os viene encima. Literalmente.

Los aeroplanos de Joel pasaron por encima suyo, cargados de bombas que soltaron encima del cuadrado enemigo antes de que estos se dieran cuenta de todo lo que pasaba. Tras todo esto, Joel y los soldados intervinieron. La victoria estaba cantada: tenían a un enemigo diezmado, acorralado, desorientado, con los sentidos mermado por las explosiones y con los ojos llorando por la peste de pescado podrido. A pesar de estar en una relacion de tres a uno en contra, Joel masacró a sus enemigos y las únicas pérdidas que tuvo fueron dos soldados que tropezaron y se hicieron daño en el tobillo y la muñeca.

Saquearon el castillo y lo marcaron como conquistado. El castillo, en el estado que estaba en ese momento, era indefendible, no tenía ni murallas, ni armamento decente… Quedó allí como una ruina.

Al día siguiente, vieron cual era su enemigo en la final: Eran los primeros contra los que Joel había luchado: La escuela de Huerva.

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