Publicado: 30/09/2011 en La muerte fría

Cuando Joel salió de coger las armas, vio a Laurence solo.

-¿Y Jean? Donde se ha metido.

-Por fin has vuelto. Hemos descubierto que dando una patada aquí, puedes atravesar la pared. No se como pasa, pero se puede hacer. Jean se ha caído por eso.

-Pues a que esperamos, dale una patada y pasemos los dos rápido.

Y, finalmente, se reunieron los tres al otro lado. Una vez allí, se armaron debidamente y avanzaron hacia la puerta que había justo al lado. En ella había una habitación bastante corta y unas escaleras de caracol hacia arriba.

Sin pensarlo, fueron hacia las escaleras de caracol. Estaban tras una puerta, en cuanto la cruzaron, comenzaron a subir. No tardaron en perder de vista la parte de abajo, pero no veían la parte superior.

Media hora más tarde, seguían subiendo. Jean estaba exhausto, así que se sentó y les dijo que ahora vendría, que estaba cansado.

Un minuto después, mientras tenía los ojos cerrados, chocó contra alguna cosa dura. Desconcertado, miró de que se trataba. Vio que eran las escaleras de caracol, pero por la parte baja. Se dedicó a observarlas detalladamente y observó como desaparecían hacia abajo.

-Joel, Laurence.-Gritó Jean. Parad un momento de ir hacia arriba.-Diciendo esto, vió como las escaleras dejaban de moverse hacia abajo.

Para hacer que bajaran, subió e intentó subir. Evidentemente, las escaleras empezaron a moverse hacia abajo y vio a Joel y a Laurence bajar solos.

-Mirad, no vamos a llegar nunca arriba, esto son escaleras que, cuando te mueves, se mueven contigo. Seguramente habrá una célula sensible y en cuanto la pasas, se desbloquean y tu continuas. O las paramos, o no llegaremos todos arriba.

-Tengo una idea. ¿Que lleváis en los bolsillos?

Diciendo esto, Todos sacaron papeles, tarjetas y hasta un bocata.

Cogiéndolo todo, Joel hizo una cuña para la escaleras. Dobló los papeles en forma de V y los puso muy fuerte dentro del final de las escaleras.

-Rápido, no creo que aguante mucho.

Corriendo, llegaron arriba de todo. Abrieron la puerta y se encontraron con una inigrata sorpresa.

Al llegar arriba, se encontraron con un animal de cabeza ovalada, cuatro pastas y un tronco que se erguía, del cual salían dos brazos, ambos con manos con cuchillas similares a las de una mantis religiosa surgiendo de la parte superior de estas.. Como ojos tenía tos rendijas estrechas.

-¿Que es eso?-Preguntó Joel.

-Es un monstruo.-Dijo Jean.

-Eso ya lo veo, lo que quiero saber es que clase de animal es.

-Digo que es un monstruo, un ente de laboratorio creado artificialmente. No hay ningún dato.

-Uyyyy, eso lo vuelve un poco problemático. Bueno, pues a descubrirlo.

Y dicho esto, Joel y Laurence desenvainaron sus espadas. Tras un momento para observar como se movía, Joel le dijo a Laurence:

-Déjame a mi, quiero destrozarlo yo solo.

Joel se lanzó a toda velocidad contra el monstruo y le golpeó con el puño cargado de energía un gancho. El impacto fue brutal, tanto que hizo que el bicharraco saliera volando un par de metros. A pesar del tremendo impacto, se levantó con la boca sangrando y soltó un chillido agudo. Joel preparó su arma para el duelo. Se miraron unos instantes y Joel activó su armadura. Un zumbido ligero y un cosquilleo le subieron por la espalda al activarla, haciéndole sentir como nunca. Con el arma lista, se examinaron un momento más y se lanzaron a la carga. Ambos chocaron sus respectivas armas, Joel su espada y el bicho sus cuchillas. Tras el primer golpe, Joel le cortó el brazo izquierdo de un solo golpe. Un chorro de sangra manó de la herida y el chillido del animal les perforó sus tímpanos. Sin cejar en su ataque, Joel le hizo un tajo a la altura del pecho y esquivó un golpe que le lanzó el bicho furibundo. Retrocedieron un momento, evaluándose nuevamente. El animal estaba furioso y veía a Joel a través de una cortina roja de rabia, sangre y dolor. Joel, en cambio, estaba tranquilo, el animal era peligroso, pero el estaba protegido. Había decidido que iba a poner a prueba la armadura.

En el próximo embate, Joel dejó que el bicho le atacara y dirigió la defensa hacia la zona a la que iba dirigido el ataque, el pecho. La cuchilla se paró a escasos milímetros del pecho de Joel, debido a la fuerza con que iba. El monstruo estaba desesperado, ya que no le podía hacer nada. Joel pasó al ataque serio. Enlazó una estocada al cuello, que el monstruo esquivó y aprovechó para golpearle por la espalda. Sin perder ni un instante, Joel le cortó una pata, dejándolo medio cojo y cubiertos de sangre los dos. El arma de Joel silbaba en el aire mientras hacía tajos y estocadas, destinados a matar al animal de una vez para siempre. La respiración de Joel se agitó hasta que dio el tajo final. Una estocada dirigida directamente al centro del pecho, que le atravesó el corazón de parte a parte, sobresaliendo un palmo de hoja ensangrentada por la espalda. Joel sacó el arma del animal y la sacudió para tirar la sangre que había. El fluido rojo había teñido el suelo mientras Joel se alejaba hacia sus compañeros, que miraban atónitos el cuerpo.

Sin embargo, una luz muy brillante salió del cuerpo, obligandoles a cerrar los ojos. De repente, ante ellos, se alzaba un animal de cinco metros de altura, cuerpo verde y fisonomía simiesca. Jean se puso a buscar el animal en su portátil.

-Lo tengo, es un animal de fuera de este planeta, sus puntos débiles son su boca y su estómago.

-¿Y a que esperamos?-Dijo Joel comenzando a corre hacia el animal.

Haciendo uso de su armadura, dio un salto hasta la altura de su boca y le dio un tajo, cortándole una mejilla. El animal, dio un grito terrorífico. Joel cayó lentamente hacia el suelo y aterrizó sin nada.

-Pues es verdad que en la boca le duele.

Mientras Joel iba a la suya, Jean había montado su rifle de francotirador. Era el único de toda la escuela que tenía uno, ya que el manejo de las otras armas no se le daba bien. Cuidadosamente, le apuntó al centro del estómago y le disparó. La bala salió a toda velocidad e impactó contra su estómago, sin embargo, cayó a los pies de Joel.

-No lo entiendo.-Bramó Jean.-Es el arma más potente de toda su clase, la he modificado yo mismo y es capaz agujerear un casco blindado de un centímetro de espesor.

-Pues vaya. Laurence, ¿me ayudas?

-Creo que quieres hacerlo tu solo, ¿no Joel?

-Pues si, pero por si acaso, te pido ayuda.

-Tira, ya me quedo yo aquí.

Y Joel fue hacia el enemigo a paso resuelto. De nuevo, se puso a la altura de su estómago y le dió un tajo con toda su fuerza. Tras un segundo empujando el arma, esta se desprendió de las manos de Joel, que para no quedarse allí sin hacer nada, le dió un puñetazo en todo el estómago. El golpe solo hizo que retrocediera don centímetros e su posición y se doblara un poco sobre si mismo. Contr un oponente del peso y altura de Joel, el golpe lo habría lanzado al menos a siete metros y le habría dejado echo un ovillo.

Joel recogió su arma y dijo:

-Jean, busca como puede haber pasado esto: el que saliera del monstruo de antes y que no le podamos hacer ni una rascada.

-Ya lo he echo y solo hay una explicación posible: el mónstruo tenía una bola mecánica en su interior que, al ser derrotado, se activa, creando este bicharraco enorme, que no es más que un robot con un blindaje superior.

-Y que puede hacerle algo, porque no podemos quedarnos aquí sin hacer nada, digo yo.

-Si tuviera balas explosivas, puede que le hiciera mucho daño, pero las tengo en la cabina, solo hay espacio para dos, al modificarla, le quité cargador.

-Y ya has disparado una. Todavía tenemos una oportunidad.-Jean estaba intrigado, ya que el no la veía.-Cuando yo te diga, apunta a su estómago y dispara. Usaré la armadura para cargar la bala de energía, que haré explotar en cuanto le toque al estómago

Jean ya comprendía la estrategia de Joel, pero no las tenía todas consigo. Sin embargo, era la única opción posible, así que asintió.

-Apunta bien, solo hay un disparo.-Dijo Laurence.

Jean se tomó su tiempo apuntando, mientras el monstruo no se movía, como si fuera una montaña.

-¡AHORA!-Chilló Joel.

La bala salió a toda velocidad y de repente, se pudo ver como un cometa azul, la bala cargada de la energía que Joel le había dado. Resplandecía en pleno vuelo, dejando a su paso una estela de color azul brillante. Cuando impactó, saltaron chispas durante un instante. Al siguiente, en cambio, se vió una gran nube roja debido a la explosión causada por Joel.

El robot se tambaleó y quedó al descubierto una seccion de su estómago, todo cubierto de cables. La euforia inicial dió paso al terror al descubrir que el boquete se estaba cerrando lentamente.

-Nanobots.-Dijo Jean.-Este robot tiene nanobots que le reparan cualquier herida.

Joel corrió raudo hacia el robot para cortarle los cables antes de que el agujero se cerrara. Mientras corria, vió una sombra que pasaba por encima suyo en dirección a los cables. Impactó de lleno. Mirando atrás, Joel vió a Laurence de pie, con el brazo en posición de lanzar un puñal pos si si tomahawk fallaba el tiro. Las chispas que soltó fueron acompañadas de una caída hacia atrás, muy estruendosa.

El momento de calma fue seguido de otro lleno de aclamaciones a Laurence por el lanzamiento. Laurence permaneció serio y asombrado. Recogió su Tomahawk del cada vez menor agujero y pasarona la siguiente sala.

En ella, una voz les dijo:

-Pruebas superadas. Nivel 4. Puntos extra por derrotar al primer monstruo: 20. Puntos extra por derrotar al segundo monstruo: 80. Puntos totales del equipo de la sala del terror: 170.

Contentos, se fueron a dejar sus armas y a mirar la próxima clase. Llevaban 3 horas de reloj y en cuanto terminaran la próxima clase, irían a comer.

Tras un rato de desandar el camino, dejaron sus armas en su aula y fueron a la hora que les faltaba: matemáticas.

El aula era la de al lado suyo, así que llegaron puntuales. Una vez en ella, tuvieron que superar el ya conocido problema para entrar. En este aula, el problema era un laberinto. No había mapas y estaba construido bajo tierra, por lo que no podían guiarse por nada.

-Necesitamos algo para marcar el camino y si puede que que lo podamos recoger luego. ¿Teneis un ovillo?

-¿Pero como quieres que tengamos un ovillo?

-Si, ya me lo imaginaba. ¿Y piedras? Recojamos piedras y dejemoslas caer por donde hemos ido. O coged tiza e id marcando las paredes para saber por donde hemos ido.

Finalmente, hicieron lo de la tiza. Pidieron una y se pasaron quince minutos por el laberinto. Tuvieron que rectificar siete veces, pero finalmente llegaron a la sala principal.

Esta sala estaba pintada de color amarillo claro y cubierta de números y signos matemáticos como x, %, +…

En un extremo había una pantalla en la que aparecieron las instrucciones:

Resolver esta cuenta de nivel 2. Contiene multiplicaciones, divisiones, sumas y restas. Teneis quince minutos. No podeis usar calculadora, cuenta mental.

A continuación, apareció la operación:
nota: +=mas, -=menos, *=multiplicar, /=dividir

54789*(87745652+548917498-517865/456*31258954+21455361-54792*477821+8745963*8745-85697/87456874*65123654+9787/745321*96578+98547*632145968+9658742-896523312/8974214*8745-698547+3214*4138+9874*523*4135)*0+5689

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