Publicado: 30/09/2011 en La muerte fría

Joel estaba dentro de la escuadra de naves. Todas ellas estaban cargadas con un misil que contenía cuatro cápsulas, como las bombas de racimo. Estaban ocultos dentro de una nube, en medio de una manada de aves enormes.

-¿Jean, como lo teneis?

-Pues a pesar de todas las cosas que no se pueden controlar, las predicciones son correctas, el combustible es el adecuado, las cápsulas estan preparadas y la lanzadera está esperando fuera del alcance del radar.

-Eso es lo que necesitaba oir. Muchachos, lo habeis oido, todo va bien, ahora vamos a patearles ese trasero volante, recordad, debemos darles el mayor tiempo posible y no debemos luchar uno contra uno ni contra escuadrillas, son los mejores y no se les ha subido a la cabeza, eso es peligroso. Jean, ya me informarás. Chicos, recordad que tendremos cinco o diez segundos antes de que nos vean, cuando nos detecten y no nos confundan con estos bichos, a toda pastilla y las bombas se soltarán cuando se tengan que soltar. Cortad la conexion a menos de cien metros a menos que sea imprescindible, ya que los codificadores no funcionan a esa distancia. Cambio y corto.

Torre de control de la escuela

-Señor, hemos descubierto una señal en el radar. Son cerca de cincuenta puntos del tamaño de un caza pequeño.

-Déjalo, sera otra manada de aves, es la época de migracion.

Escuadra de Joel

Ya habían salido del banco, ahora todo dependía de la suerte, la habilidad y la coordinación. Diez segundos despues de salir, aceleraron a máxima potencia, acercandose a toda velocidad a su escuela enemiga

Escuela enemiga

-Señor, veinte puntos se han separado del grupo de puntos que venía. Se acercan a toda velocidad.

En los jardines de la escuela, la mayoría de alumnos estaban haciendo deberes, ligando con las pocas alumnas que había estudiando enfermería y otras materias mal consideradas(eran unos machistas) o, simplemente, mirando al cielo. Uno de estos últimos(los otros estaban empanados), vio algo inusual en el cielo. Tras mirarlo detenidamente, gritó a la vez que sonaba la alarma.

-¡¡Atención!! ¡¡Nos atacan!! ¡¡Todos a sus puestos!!

Con este grito, casi todos se fueron al interior y tan solo quedaron fuera los observadores y los que no sabían que hacer.

Escuadra de Joel

-Ya tardaban en vernos. Jean, cuando quieras.

-Espera, solo unos segundos… Cuatro, tres, dos, uno… Buum.

Y veinte cápsulas con cuatro bombas especiales cada una se elevó en el cielo como cohetes de feria (peazo simil que me ha salido. ¿A que lo acabo de fastidiar con esto?). Y en el punto más alto de su parábola, dejaron sus cápsulas que cayeran en los sitios previstos. En unos instantes, patios, rellanos, pedazos de escuela abiertos al firmamento, todos ellos se inundaron de las cápsulas especiales.

Todas las cápsulas eran señuelos, al tocar el suelo, se activaba un sonido, seguido de un fogonazo de luz y de una ráfaga de aire. Cuando todo esto había terminado, se activaba el dispositivo de interferencia que cada una llevaba y se abria la escotilla que tenían, por la que bajaba un soldado equipado. Este soldado dejaba el dispositivo de interferencia total en el suelo. Para terminar, se abría un contenedor de ácido en la parte superior, que destruia la cápsula por completo para que no se viera de un golpe de vista. El soldado llevaba una espada oculta en la espalda, una daga en la bota y una pistola en el brazo. Unos cuantos llevaban un chip especial para insertarlo en el ordenador. Todos ellos sabían cual era su funcion y donde tenían que ir.

Mientras, Joel y los suyos pasaron por encima de la escuela. Cuando se giraron, diez naves enemigas salían. Cinco por encima y cinco por debajo.

-Pero bueno, ¿nos quieren cojer con la pinza?¿Se creen que somos tontos o que? Dividios en dos grupos. Uno arriba y otro abajo. Son sus mejores pilotos, asi que no os fieis.

-¿Y eso como lo sabes?¿Quien te lo ha dicho?

-Me lo han dicho las bandas doradas que tienen en sus alas, ¿te sirve? A mi señal, los de arriba disparais abajo y los de abajo disparais a los de arriba. A partir de entonces, luchad en escuadras de cuatro contra uno. Y no os limiteis a dispararles, embestidles con el morro.

Interior de la escuela

Escuadras de Joel:

Las escuadras de un hombre de Joel eran muy efectivas. Su mision no era atacarles a todos, sino infiltrarse.

Uno de ellos, el primero que llegó, dijo:

-Señor, vengo de una de las zonas afectadas. Hay enormes daños. Me han dicho los de control central que vaya a verlo. Ya me quedo yo controlando las torretas ligeras.

-Estos de control central son burros. Voy para allá. Recordad, disparad solo a los enemigos y que no se recalienten las torretas.

-Si señor.

Cuando se fue, quedaron tres personas en la sala, contando al soldado. Este no llevaba chip, pero sabía cual era su mision.

Con calma, se acercó a la consola de mandos y les puso a los dos la mano en el hombro. Los dos le miraron la cara y se quedaron sorprendidos.

-Yo no te conozco? cuanto hace que estudias aquí?

-Yo no estudio aquí. Y vosotros no os deberíais refiar tanto de la gente. La gente miente.

Cuando intentaron desasirse de sus manos, era demasiado tarde, la presion había ido aumentando con el tiempo de forma casi imperceptible. Intentaron avisar por el interfono, pero dejó a los dos inconscientes con un golpe entre sus cabezas. Sin embargo, no pudo evitar que pulsaran el boton, que fue contestado enseguida.

-¿que ocurre?

-He olvidado la contraseña de seguridad de las torretas, solo puedo hacer que disparen una vez cada cinco minutos. Un disparo entre todas.-Improvisó. Tenía que entrar en el sistema y la contraseña era necesaria.-Estoy usando un nuevo programa de disparo para estas ocasiones. Me han asegurado que la contraseña es la misma.

-Vaya, eres un novato, no. La contraseña es jk341ojqp. Acuerdate bien.

-Si señor.

La contraseña la había apuntado en un papel. Recordó que el capitan había ido a investigar la zona. Debía cerrar el pestillo. Tras cerrarlo. Apareció el capitán. Estaba furibundo.

-¿Quien es el inutil que ha dejado entrar a este traidor, la zona está perfectamente, abrid la puerta.

Sin perdida de tiempo. El soldado anónimo abrió la puerta. Durante la enrabietada del capitan había sacado la daga de la bota. Era eléctrica, con lo que lo dejaría inconsciente durante cuatro horas. Nada más abrirla, se la clavó en el estómago.(bueno, no literalmente, le dio un pinchazo con ella, no se la clavó hasta la empuñadura, claro.) El capitán cayó hacia el. Lo entró a rastras y lo dejó junto con los soldados inconscientes, a los que pinchó con la daga para dejarlos inconscientes cuatro horas. Acto seguido. Se puso a examinar el pasillo. Su compañero tardó cinco minutos más. Era quien llevaba el microchip. Cuando llegó, cerraron la puerta con pestillo e introdujeron el microchip. En el momento en que lo pusieron, el ordenador estaba conectado a su escuela gracias a internet. Jean y los suyos, cuando detectaron el primer ordenador pirateado, se pusieron a saltar de alegría. Segundos despues, otros ordenadores comenzaron a ser pirateados, las torretas estaban a punto de caer en manos de Joel. También les llegaron gran cantidad de contraseñas.

Interior de la escuela enemiga:

Era todo un caos, las bombas falsas habían desatado la confusión. Las comunicacionmes se habían multiplicado por diez. Algunos soldados de Joel se habían introducido en puestos de mando y daban ordenes contradictorias. Cuando decían que fueran a las naves, ellos decían que era mejor esperar a que desembarcaran, ya que eran demasiados pocos y debía de haber una lanzadera. Todo esto provocó un caos, con el que pasó desapercibido el infimo detalle de que las torretas estaban paradas.

Espacio aereo

La estrategia de Joel funcionó a la perfección. En el interior era un caos y al no haber unas órdenes precisas, las pequeñas escuadras estaban perdidas. Cuando vieron su táctica inicial, pensaron que estaban locos. Cuando ocurrió la táctica real, ordenaron lo único que podían hacer.

-Dispersaos, que no os cojan.

Las escuadras de Joel no eran selectivas, al primero que veían, lo atacaban hasta la saciedad, los dos que no tenían escuadra, se dedicaron a volar por el medio y a disparar en ocasiones para crear más confusion. Cuatro enemigos cayeron, cuatro aliados cayeron. A partir de ese momento, Los rivales de Joel comenzaron a reagruparse.

-Jean, como te va el pirateo de los ordenadores. Dime que ya acabas.

-Dame cinco minutos.

-No tenemos cinco minutos. Te doy dos.

-Haré lo que pueda. Voy a aumentar en lo posible el ritmo.

-No, digo que te doy dos porque les queda gasofa para dos minutos y la vuelta a casa a estos cacharros.

-Vale, cuando quede la de la vuelta más un poco, avisame.

Grupo de Jean

-Muy bien, quedan dos minutos para hacerlo, aumentad el ritmo porque si no, perderemos más cazas a manos de la falta de combustible.

Al minuto, comenzaron a caer las primeras torretas en sus manos. El ardid había funcionado. Unos lo habían echo disimuladamente, otros lo habían echo con engaños y los que más lo habían echo dejandolos a todos inconscientes a todos.

-Bien Joel, ya caen los primeros sistemas, en medio minuto creo que podreis pasar. Como mínimo, estaran desactivados.

Espacio aéreo

Escuadra de Joel:

-Gracias Jean. Chicos, a ver quien me sigue.

Joel cogió su caza y se dirigió hacia arriba. Los enemigos que le perseguían le siguieron. Cuando llegó a cierta altura, paró el motor.

-Alerones abajo, digoooo, al norte, digo… bueno, ya se me entiende. Inclinación de un grado respecto a la vertical.

Y el caza de Joel dio una vuelta de campana. El morro se inclinó hacia abajo, primero lentamente, después más rápido. Sus rivales tuvieron que apartarse. Cuando llegó a cincuenta metros de altura, estabilizó el caza y planeó.

Todos dijeron que estaba loco, pero parece ser que no era el único loco, ya que lo siguieron. Todos ellos se pusieron en fila.

Escuadra enemiga:

-Guau, recordadme que añadamos eso a nuestras maniobras.

Escuadra de Joel:

Todos estaban en fila. Llegaron al lugar indicado y uno a uno, fueron eyectados de su caza. Cuando todos los cazas hubieron pasado, Joel y los suyos comenzaron a caer en el orden en que habían pasado los cazas. De esta forma, la pérdida de tiempo era mínima.

Escuadra enemga:

-Eso también lo hemos de añadir.

Escuadra de Joel

-Joel, ¿donde están los paracaidas?

-No tenemos

-Queeeeee

-Tenemos algo mucho mejor.

Y extendiendo los brazos, Joel eliminó la gravedad y fueron cayendo lentamente hacia el suelo. Todos los presentes alucinaban. Finalmente, se posaron suavemente en el suelo.

Escuela rival

Al ver irse a los cazas, la mayoría de los alumnos salió al patio para ver mejor el espectáculo. No sabían que el problema ya no estaba en los cazas.

Escuadra de Joel

El patio estaba constituido por pequeñas colinas verdes con dos o tres árboles en su cima. Joel y los suyos cayeron tras una colina, justo donde había la mayor aglomeración de alumnos. Escalaron la colina y se quedaron allí. Pasado un rato. Gritó:

-Bueno, ¿que es lo que pasa?

Todos se giraron y cuando lo vieron allí plantado, con los siete que consiguieron terminar la maniobra y no estamparse, con las armas desenvainadas, descubrieron lo que había pasado. En ese momento, todos comenzaron a irse hacia las puertas. Con un movimiento del brazo, Joel les puso un campo de fuerza. Pocos alumnos se libraron.

Lanzadera de transporte

La lanzadera, por fin entró en la escuela. Se quedó suspendida a un metro del suelo y todos sus integrantes(cerca de 200) fueron saltando. Primero, tal y como estaba acordado, saltaron los llamados tanques: Soldados con una armadura que pesaba más de cuarenta quilos, con un escudo de dos metros de alto y uno y medio de ancho. El escudo por si solo pesaba cincuenta kilos y llevaba ruedas para moverlo. Eran escudos rectangulares, preparados para cubrir el máximo posible. Eran casi impenetrables. Era la infantería de élite. El primero, como siempre fue el líder de ellos. Un gigante al que el escudo no tapaba.

Al saltar fueron formando una barrera impenetrable. Unos escudos tapaban a otros. En frente, los cincuenta tanques tenían a doscientos soldados enemigos esperandoles con las pistolas preparadas. Sin arredrarse ni un momento, fueron directos hacia ellos. Los disparos que recibieron eran como cosquillas, no les hacían nada a sus escudos. Dos de ellos fueron tocados en el avance. Cuando llegaron a ellos, fue una carnicería. Todos sacaron sus lanzas por los agujeros con células detectoras incluidas(como las puertas de los supermercados, pero en pequeño). El avance era imparable. Cuando las lanzas ya no podían más, sacaron unos espadones enormes y se pusieron a golpear a diestro y siniestro. dos más fueron heridos en este enfrentamiento. Fue una batalla corta, pero cruenta. Tras ella, recogieron sus escudos y se retiraron.

-Laurence, os toca bajar, rápido.-Dijo Lucio(el jefe de los tanques)

-¡Vamos, vamos, vamos! Bajad a toda prisa.

Cuando todos estuvieron abajo, formaron en círculo. Desde las alturas, silenciosamente, un disparo láser se abría camino. Un tanque cayó bajo ese disparo certero. Sorprendidos, miraron en la dirección y vieron como venían quince disparos más.

-¡Levantad los escudos, rápido!-Aulló Laurence mientras levantaba el suyo.

Al instante, ciento cicuenta escudos se levantaron. Tres disparos se colaron antes de que pudieran hacer nada. Cada disparo causaba una baja. Tan rápido como podían, se dirigieron hacia la puerta en formación tortuga. Lentamente, se fueron colando bajo una lluvia de disparos. Todos ellos se colaron hacia dentro.

Patio de la escuela

Joel, lentamente, fue bajando de la colina mientras los presentes se preparaban para una lucha desigual, aunque no se sabe hacia cual de los dos bandos. El bando con más soldados o el bando con mejores soldados.

Toda la escuela rival se puso en un circulo en el centro. Los que intentaban entrar lo hacían y se unían a la multitud. Eran buenos con las naves y aceptables en el combate a distancia, pero ese iba a ser un combate a corta distancia.

Joel lanzó un orbe al cielo, que se expandió hasta formar un circulo de dos metros de ancho. Esto tenía la funcion de recoger energía, tanto la solar como la necesaria para dejar a los derrotados desmayados durante una hora.

Y empezó la lucha.

Joel y los suyos se lanzaron aullando hacia sus contrarios. Cuando llegaron a veinte pasos, se prepararon para el primer embate. Joel, en lugar de aprovechar su movimiento más rápido, se paró en seco mientras los otros se estremecían. Cuando se recuperaron de la impresión de no haber sido vencidos, les vino encima una lluvia de golpes. Del derecho, del reves, estocadas, cortes, molinetes… Todos los soldados de Joel estaban ganando luchas a mogollón. Destrozaban a todo lo que se les ponía por encima.

Pero a pesar de eso eran muchos y se le comenzaron a lanzar encima a Joel. Era mucho peso y, finalmente, cedió y cayó de rodillas al suelo con veinte personas subidas a su espalda. Joel no podía moverse, así que hizo lo único que podía hacer. Con una explosión pequeña de energía de su armadura, se los sacó a todos, que volaron por los aires. Enfurecido, Se lanzó a por ellos a lo bestia, sin tener el más mínimo respeto por su propia integridad física.

Cuando más enfurecido estaba, llegaron los refuerzos. Era el único momento que tenían los rivales para ganar, pero al llegar, se igualó el número. Joel y los suyos tenían moratones y golpes hasta en las pestañas. Los refuerzos terminaron con toda posibilidad de victoria.

-Sin clemencia-dijo Joel.

Y así se hizo, todo aquel que estaba delante acababa inconsciente un par de horas.

-Adentro y a por todos.

Y una horda de soldados entró en la escuela tras haber deshecho el campo de fuerza.

Interior de la escuela

Entraron a saco. Todo lo que se movía, era enemigo, si luchaba contra ti, enemigo, si hablaba, enemigo, si parpadeaba, enemigo. Irrumpieron en todas las salas. Las torretas echaban humo impidiendo que los cazas entraran en la escuela o ayudaran de alguna forma. La torre de control cayó en diez minutos. Todas las habitaciones fueron invadidas. No se saqueó nada, ya que eran bestias, pero civilizados.

Joel fue directo a la torre de contról. Una granada de humo bastó para que salieran todos tosiendo como posesos y cayeran como moscas.

Finalmente, fue a la habitación del director.

-Como ve, todas las habitaciones ha caído. Haga el favor de rendirse y no nos obligue a que le demos una paliza.

-Creo que te equivocas. La habitación 37 del segundo piso es nuestra todavía.-Dijo señalando al panel electrónico con todas las habitaciones.

-¿Como? Jean, que pasa en la 37 del segundo.

-No tengo ni idea. Laurence, que pasa en la trentaisite del segundo.

-Estoy en ella y se han puesto todos los que han aguantado en ella y no paran de disparar por la puerta. Es imposible entrar en ella.

-Espere un segundo. Tengo que poner una habitación en rojo de conquista.

En un momento. Joel se plantó en ella. Había veinte soldados en cada extremo. Nadie entraba, ya que parecía una pared de disparos que había. Laurence y los suyos estaban esperando a que se acabara la munición.

-Pensad un poco. Si no podeis entrar por la puerta grande y no hay una secundaria, por que no creais una. Es muy simple. Mira.

Y puso una carga explosiva en la pared. El temporizador estaba a treinta segundos y comenzó a bajar. Todos se fueron alejando. Pasados los treinta segundos. Explotó. Los del interior, por efecto del ruido y la onda expansiva, bajaron el ritmo de disparos. Esto fue aprovechado por Joel y los suyos para entrar a lo bestia. En otro medio minuto, la habitación estaba llena de gente inconsciente.

-No tengas miramientos y no te centres en una sola cosa. Si no puedes entrar por las buenas, una bomba es la solución. Si puedes entrar por las buenas, otra bomba es solución. Una maniobra puede parecer otra cosa. Una deserción en masa puede parecer un acto de heroismo y un acto de heroísmo una deserción en masa. Si dudas, tira por la via rápida y mándalo todo a tomar por saco.

Y esta vez, el director si se rindió. En un balance, hubo siete heridos por más de cuatrocientos. Fue una autentica masacre.

A su vuelta del combate, fueron recibidos como héroes. Y esque lo eran, ya que nadie en toda la historia había llegado tan lejos. La escuela de Joel era el hazmereir de todo el mundo hasta ese momento. Todo el mundo se burlaba de las pocas victorias que conseguían. Todo el mundo decía que eran unos descerebrados, que se lanzaban al combate como locos y que lo único bueno que tenían eran los tanques y algun que otro arquero. Con Joel, eso estaba cambiando a marchas forzadas: habían conseguido la victoria habitual, habían conseguido una segunda victoria. La segunda victoria era la única que nadie había echo jamás y habían usado una gran táctica. Ese día, Joel se decidió a escribirle a Paul. Ese mismo día, también se enteró de una cosa que dijeron en clase de física.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s