Publicado: 30/09/2011 en La muerte fría

El día siguiente, Joel se puso el cinturon, se pasó todo el día recordando las últimas palabras de Paul:

-“Esta armadura eléctrica es mas poderosa de lo que piensas, ya que no solo controlas donde defenderte, sino que controlas la energía en general y puedes darle formas o aplicaciones, el superpulso es solo una muestra. He visto a compañeros que perdieron el arma y como solución, se recubrieron los puños con energía o creaban un arma de energía pura. También puedes imbuir propiedades a la propia energía o a los objetos, como quitar gravedad o hacerlos explotar, cuesta un poco de tiempo dominarlo, pero vale la pena, creeme”.

Esas palabras las tenía en la cabeza cuando, en medio de la clase de química, en la que les estaban explicando las propiedades de los electrones y sus aplicaciones en ciencia moderna, recordó el ataque de la escuela de pilotos. Todavía no se lo había devuelto, y eso era algo que no soportaba. El tiempo restante de clase se lo pasó ideando un plan para hacer que se rindieran, pero no encontró ninguno. En ese momento recordó la frase de “si no puedes convencerlos, confúndelos”. Finalmente, cuando sonó la campana, Joel salio de clase con un plan y ni la mas mínima idea de electrones.

Confiado, fue a hablar con Jean Gautier, para contarle su plan y conseguir lo que le faltaba.

Cuando entró en su habitación, se lo encontró con la cama llena de planos y una calculadora en la mano.

-Hombre JOel, que tal vas. ¿Como va tu robot?

-Pues va bien, pero no he venido a hablar contigo de eso: Necesito que me ayudes en algunas cositas. ¿Recuerdas el ataque de la escuela de pilotos? Quiero devolverles el golpe.

-Si, lo recuerdo, pero eso es imposible, tienen las mejores defensas antiaereas de todas, tan solo se puede realizar una pasada, don con mucha suerte. No podemos llegar, además, para desembarcar, se va muy lento, nos abatirían enseguida.

-Lo se, pero tengo un plan que puede funcionar, pero necesito que me hagas un par de trabajitos tecnológicos, yo me ocupo del resto.

Entonces, Joel le fue contando su plan, a medida que se lo contaba, Jean fue abriendo los ojos cada vez mas. Era un plan tan simple y a la vez complejo que podía ser que funcionara bien. Tras esto, se quedaron discutiendo un par de horas aspectos más difíciles de solucionar. El plan de Joel estaba en marcha y nada lo detendría, y menos unas defensas antiaereas de nada.

-Vamos Joel, concéntrate. Tienes que sentirlo.

-Crees que es tan fácil. A ver, que lo intento.

Cerrando los ojos, Joel se concentró en sentir la gravedad. Y lo consiguió. Allí estaba, muy débil, como filamentos negros que le atraían al suelo. Usando la energía, intentó cortarlos, pero no lo consiguió. Fue como si se doblaran. Debía tensarlos y entonces podría hacerlo.

-Venga, que tu puedes.

-Mecagüen. Casi lo tenía, me has desconcentrado. Ya pillo la gravedad y se lo que he de hacer, pero déjame concentrarme un poco.

-Vaaale, inténtalo otra vez, quieres.

-Allá voy.

Y volvió a realizar el mismo proceso. Encontró la gravedad, pero no intentó cortarla al momento, sino que se concentró en ella, la tensó. Y la cortó con la energía. Pero aun quedaba una cosa que hacer. Cortar su flujo energético, ya que dos cuerpos cercanos se atraen entre si. Esta vez se concentró aun más, descubrió unas débiles líneas de atracción, como hilos de nylon. Aun concentrado, los cortó y, ya puestos, intentó el más difícil todavía: cambiar su polo. Así, sin tener ningún tipo de atracción y con el polo magnético cambiado, se elevó repelido por el suelo. Y en una onda, transmitió sus mismas características a su compañero, que le miraba con los ojos abiertos como platos. Lentamente, abrió los ojos y le miró a la cara.

-Guau.-Comentó su compañero- Es increíble: ¡estás volando! Ahora intenta hacer que yo lo haga también.

-¿Se te ha ocurrido mirarte los pies?

-No, por queeeeeeeeee, estoy volando. Como mola.

Bastante agotado. Joel cortó el flujo de energía. Ya sabía hacerlo. Ahora debía hacerlo rápido. Pero había un problema mayor: la batería era de corta duración. Tantos años sin usarse y tantos años usándose la habían agotado y cubierto de óxido. Funcionaba a una cuarta parte de su capacidad y eso era un gran problema, ya que dificultaba a Joel el uso. Cuando se dio cuenta, hizo lo único sensato que podía hacer: Cambiar la batería. Así que fue a ver a Jean Gautier.

Se lo encontró en su habitación, repasando los planos de las cápsulas para el asalto. Cuando entró, se quitó la armadura y la puso encima de la cama.

-Hombre Joel. Los planos están listos, solo falta construir las cápsulas.

-No vengo por eso. Quiero que cambies la batería y le hagas una puesta a punto. Pero con dos condiciones: una es que has de hacer tan solo eso y nada más. La otra es que lo hagas y no te fijes en como están las cosas. Cuanto más rápido mejor.

-Pues estas de suerte. Tengo una pastilla de antióxidos y me ha llegado una nueva batería. A ver que se le tiene que hacer.

Abriendo la tapa posterior, retiró la antigua batería y las paredes que la mantenían en su sitio con unas pinzas. La batería vieja la guardó en un lugar especial: entre el montón de la ropa sucia y los calcetines, junto con el libro de mates y la merienda de hace dos días. Con una linterna examinó como estaban los circuitos en general. Tenían óxido hasta en el plástico que los recubría y estaban gastadísimos.

-Uyyyy. La batería es muy simple. Tengo una nueva que es gelatinosa. Tiene un color azul y se multiplica a si misma. Incluso produce su propia energía. Es como una materia viva. Es lo mejor del mercado pero…

-No me lo digas, está en periodo de pruebas Me importa un pimiento. Ponla.

-Bueno, vale. Es una tecnología que arrebatamos a ciertos alienígenas, con perdón, en la última conquista. Creo que consume oxígeno y produce CO2 cuando se multiplica y usa carbono para aumentar la electricidad que contiene. También usa oxígeno pero menos para mantenerse viva o como quiera que esté. Y se expande exponencialmente hasta ocupar todo el espacio posible. En cuanto a los circuitos ya es más complicado. Están fatal. Solo hay dos opciones. O lo desmonto todo y lo cambio completamente o le pongo nanobots y que lo arreglen ellos.

-Pon nanobots.

-Ya me lo imaginaba. Espera, se que lo tengo por aquí. A ver… Por fin. Esta es la batería. Y creo que los nanobots estaban por aquí. Esto es.

Jean tenía en la mano un pequeño frasquito con un líquido azul que parecía que tenía purpurina y brillaba en la oscuridad y un pequeño cuadradito de metal entre los dedos de la otra mano.

-Dos preguntas: ¿no se sobresaldrá la batería por algún agujero o me reventará la armadura? y ¿Eso tan grande son los nanobots?

-Dos respuestas: no tendría que salirse. Cuando encuentra materia no la traspasa. Ocupa el espacio disponible y nada más. Al ser gelatinosa tiene ciertos límites. De forma natural he comprobado que no se rompe. Por lo menos, en este frasquito no se me ha sobresalido. Creo que tendría que quedarse dentro. Puede que modifique alguna pequeña cosa pero seguirá funcionando igual. Tarda una hora en comenzar a multiplicarse. Si esto se rompe. Creo que el planeta entero se cubriría en tan solo cinco días. Y este pequeño cuadradito no son los nanobots, sino la fábrica de nanobots. Te arreglaran los desperfectos al momento y si ven que algo pueden mejorar, lo harán. Tienen conexión wi-fi y se actualizan ellos solos. Tienen una vida limitada de cuatro días y se conectan cada ocho. Además, solo descargan datos de las nuevas actualizaciones. Te lo pongo aquí, espera, que lo sueldo y luego lo activo…

Jean sacó una cosa del tamaño de un palillo, pero mucho más fino y resiguió el contorno del cuadradito. Cuando terminó, abrió el potecito y con una jeringuilla de jarabe y unas tijeras sacó la mitad del contenido y lo puso en el agujerito. Una vez echo esto, adaptó la fábrica de nanobots para que cuando la tocara un material en su entrada, modificara su producción para que pudieran navegar por el medio.

-Ya está. La fábrica de nanobots usa energía en grandes cantidades, pero la batería la produce en cantidades muy superiores, así que la fábrica se alimentará de la batería. Ya no tengo que hacer nada más.

Joel cerró la tapa y se la puso. Al día siguiente, la armadura había dejado de ser de tela y metal. Ahora era completamente de titanio endurecido y flexible (si, eso puede ser) (creo…). La nueva batería había multiplicado por diez las capacidades originales de la armadura, a lo que habían contribuido los nanobots. Ahora le era muchísimo más fácil concentrarse en lo que quería y la duración era mayor.

Ahora Joel estaba preparado, el día fijado y las cápsulas y sus jinetes listos. La lanzadera tenía combustible y los aparatos de medición estaban preparados. Las predicciones echas y el día fijado. Ya no había vuelta atrás.

 

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