Publicado: 23/09/2011 en La muerte fría

La cria, posiblemente por la sangre que salia de las heridas de su madre, se lanzó adelante y mordió a su madre. El animal arrancaba dentelladas de carne mientras la madre aullaba de dolor. Al cabo de cierto tiempo, la madre quedó en los huesos. La cria se había comido a su madre. Por fin pudo Joel retroceder y rectificar. Continuó andando cuando por fin vio una luz. Era debil pero era luz natural. Cuando se dirigió hacia ella. Una figura la tapó. Joel se vio obligado a ir por túneles laterales pero con la convicción de que iba en la direccion correcta. De repente, una pared se alzó ante el. Joel, casi desesperado le lanzó una piedra.

Para su sorpresa, la pared se movió y apareción un enorme gusano con un solo ojo que le ocupaba un extremo. Medía cerca de cinco metros de longitud y tres de diámetro. Tenia dos bocas, una en un extremo y otra en la parte de abajo. Con una piel seca y de color marron, con lo que se confundia con la tierra a simple vista. Joel, aterrorizado por esa monstruosa visión, retrocedió varios pasos y trató de dar media vuelta, pero el gusano fue más rápido que el y se lanzó hacia el con una boca apuntandole. Joel corrió hasta que no pudo más, por túneles y más túneles, hasta que se encontró con un mosquito.

Pero no era un mosquito normal y corriente, era gigantesco, enorme, sus patas parecían troncos de bonsai y su trompa era del grosor de un brazo humano medio. Sus alas medían casi dos metros. Joel estaba atrapado. un mosquito delante y un kloriap (El gusanito de donuts XD) detrás. Si se lanzaban contra el, lo iba a tener crudo. Por un golpe de suerte, el gusano paró en cuanto detectó el mosquito y el mosquito levantó la cabeza y miró al gusano con sus ojos. Parecía que eran enemigos mortales. Joel, por si acaso se apartó por entre las patas del mosquito.

Joel no se quedó para ver la lucha entre titanes, pero yo os la contaré. El kloriap atacó primero, se lanzó con la boca abierta contra el mosquito, que fue más inteligente y le clavó la trompa en la campanilla. El kloriap soltó un rugido de dolor que el mosquito aprovechó para clavarle otra vez la trompa en la boca. El kloriap la cerró enseguida y le pillo la trompa. El mosquito soltó un sonido ininteligible. Liberó la trompa llena de sangre de kloriap y se fue. Pero se fue a dar una vuelta. Cuando se lo encontró otra vez, le clavó la trompa en el ojo. La trompa le llegó al cerebro por el nervio óptico. El Kloriap murió al instante y el mosquito se dio un festín con la sangre del Kloriap.

Mientras, Joel corría para huir del combate. Siguió corriendo al azar, pero yendo adelante. Llegó un momento en que Joel ya no pudo más y buscó un lugar en el que dormir, ya que hacía horas que no dormía y estaba cansado, además de hambriento. En cuanto vio un túnel sin salida, se coló por el, encendió una hoguera y se estiró a dormir. Cuando se levantó, comió hasta saciarse, lo que quiere decir que se quedó casi sin comida.

Mientras andaba buscando un túnel que le permitiera salir, vio un animal horrendo. Una tarántula de tres metros o más de alto. Con unos ojos más grandes que los de un caballo y unas pinzas capaces de partir en dos un buey por la barriga. Sus patas eran como diez farolas y era peluda como un oso. Joel supo al momento que no podría escapar si se enfrentaba a ella. Mientras retrocedía, golpeó una piedra y puso a la araña en aviso, le miro con sus ojos y comenzó a correr hacia el. Joel tuvo que correr (por enésima vez en la cueva) para salvar el pellejo. La araña corría menos y consiguió despistarla lanzando una piedra adelante en una bifurcación.

Joel se dio la vuelta y se encontró con una hormiga. Sus pinzas eran más grandes que las de la araña, sus patas eran tan grandes como un pote de colacao. Al ser negra, no se veía en la negrura de la cueva. Cuando Joel la vio, soltó un grito de sorpresa. Al instante, deseó no haberlo hecho. La hormiga le lanzó una dentellada. Joel se apartó a tiempo. Entonces, comenzó a correr. Corrió hacia la zona en que había encontrado la araña. Cuando salió, estaba enfrente del animal que tapaba la puerta de salida. Miró hacia fuera y vio que no había más túneles. Tenía que matar al bicho.

El salwañe (el nombre del bicho). Era un animal con alas de piel (como el pterodáctilo). Su pico era como el de un tucán pero de color marrón. Tenía garras cortas, pero de pinta retráctil. Con lo que no se puede saber con seguridad. Su piel era como la del kloriap y no tenía garras. Joel se quedó estupefacto: era de su mismo tamaño. Todo lo que había visto era gigante, excepto eso. Joel trató de rodearlo, pero con extender las alas, le cerró el paso. Joel, como deseaba salir por encima de todo. Cogió su navaja y se la clavó en el corazón. El chillido fue tan agudo que Joel cayó al suelo tapándose los oídos. Cuando se levantó, el animal estaba en el suelo, envuelto en sangre. Pero la hormiga y la araña estaban casi encima. Joel salió por fin a la superficie.

Joel estaba euforico por haber conseguido salir de la cueva, Se encaminó a buen paso mientras bordeaba el volcán, para llegar al punto de partida. Para conseguirlo, tenía que bordear un bosquecillo. No le gustaba demasiado, pero ese era el camino a seguir y no se iba a echar atrás.

Joel se internó en el bosquejo con seguridad, pero alerta por si se acercaba algún otro animal. Sin esperarselo ni oir nada, dos bandidos se le pusieron delante y pudo notar a un tercero detrás. No tenía escapatoria, tras los horrores de la cueva, no se sentía con animo de luchar más. Joel depuso su arma y esperó a ver que querían los bandidos.

-¿Que llevas en la mochila?-preguntó el primero de ellos y el que parecía el jefe- Enseñanoslo. Si no lo haces moriras.

-Y si lo haces, vivirás más tiempo,-dijo el segundo de ellos.-pero también moriras.

Joel, impotente, comenzó a tirar sus cosas. Cayeron los diamantes, su escasa comida y agua, y una cosa triangular que se apresuraron a recoger. El jefe esbozó una mueca de sorpresa. Joel, Intrigado, se preguntó que sería. El jefe se la mostró al segundo, que la sopesó, la miró bien y dijo una cosa al oido del jefe, que se apresuró en huir despavorido con toda su banda. Joel, intrigado, se preguntó que era. Recogió sus cosas y miró el objeto:

Era un cráneo triangular.

El craneo del primer animal que había matado Joel en la cueva. Había llegado gracias a la cría, que le había arrancado la cabeza a su madre y había rebotado hasta entrar en la mochila. Joel no la vio antes por el cansancio que acumulaba. Decicio llevarsela para descubrir que era lo que los atemorizó.

En el resto del camino no encontró incidentes y llegó al punto de partida sano y salvo. Joel emprendió la vuelta a casa solo, ya que nadie se quedó en la calle a su paso, se preguntó que demonios le pasaba al cráneo.. Media hora después llegó a casa con el cráneo bajo el brazo.

Joel acababa de llegar a casa. Cuando Paul lo vio, Joel quiso ir corriendo pero no tivo tiempo. Se derrumbó antes deque pudiera decir una palabra. Paul lo fue a recoger del suelo, lo tumbó en una cama y se quedo para ver que le había pasado. Paul le miró el pulso, que era debil e irregular, estaba empezando a ponersele el brazo de color verde y tenía pústulas en la lengua. Joel estaba envenenado.

Paul dejó a Idemara al cuidado de Joel mientras el iba a por las plantas que pensaba que le podían servir.

Joel sufría y deliraba, además su brazo estaba cada vez peor, el veneno avanzava y ninguna de las plantas de Paul funcionaba. Idemara fue a avisar a su padre, que al enterarse de que el que había curado a su hija había vuelto, fue a verlo de inmediato.

Cuando lo vio, quedó asombrado: El brazo estaba verde y el pecho empezaba a estarlo. El amo fue a buscar a un médico a toda prisa. Cuando llegó, tenía todo el hombro y el omoplato verde y el brazo tomaba un tono grisáceo. Paul había extraido una muestra de sangre del brazo por si acaso. El médico lo analizo al microscopio. El virus era mortal si llegaba al corazón además de muy extraño. Por suerte quedaban antivirales para el virus. Se lo inyectó en el brazo y se pusieron a esperar.

Mientras, les explicó que el virus era poco muy denso y poco miscible al principio, para evitar que nada saliera por donde entró. En cuando se lo llevava el torrente sanguineo, el virus iba perdiendo densidad y se hacía más miscible. Segundos más tarde, el virus infectaba las células sanguíneas para suplantarlas y conseguir copiar sus antígenos para que el sistema inmunitario no detectara al virus. De esa forma, prodicían más virus por las células infectadas y podían viajar libremente por el sistema sanguineo sin ningun peligro.

Lentamente, Joel fue recuperando el color del brazo y alcanzando el borde de la superficie infectada que llegaba al cuello y al final de un pulmón. Joel recobro el conocimiento momentos después. En cuanto abrió los ojos y vio a Paul y al jefe, trató de levantarse. Un dolor agudo recorrio su brazo en cuanto lo apoyó para levantarlo. Inmediatamente se dejó caer. Paul le preguntó:

-¿Como estas Joel?¿Te encuentras bien?
-Teniendo en cuenta que he atravesado un volcan lleno de animales enormes, luchado contra bandidos y llegado aquí en menos de cuatro días, además de quedar inconsciente, creo que bien.
-Has tenido suerte de atravesar la cueva, Un día despues de recibir tu respuesta de que ibas a examinar el volcán, El volcán entró en erupción. Soltó montones de lava y destruyó media colina. Temí que la erupción te hubiera calcinado.
-Por “suerte” encontré una cueva que me sacó del volcán.-Entonces Joel explicó su historia. A medida que avanzaba explicando los peligros, las caras se volvieron más asombradas de su supervivencia.

Joel contó su historia, cuando contó el enfrentamiento con el primer monstruo, todos los presentes se estremecieron, además, los saspan(aliens) se quedaron más blancos que el papel(o que iniesta). Cuando Joel les preguntó el motivo, su explicación fue:

-Ese animal es nuestro animal sagrado, todo aquel que lo mate con sus propias manos, es ascendido automaticamente un escalafón en el rango. El caso es que el animal, en cuanto detecta una herida, si puede se la cura y si no, suelta unos gusanos que le comen el cerebro literalmente y le dejan el cráneo solo. Si muere de forma natural, su cerebro suelta otros gusanos que lo petrifican. Con lo que se puede saber si lo has matado o te has encontrado un cráneo tirado en el suelo. Dado que el tuyo no tiene cerebro, sabemos que lo has matado y por tanto eres libre.

Joel terminó la historia entre estupefacto y contento. El último animal fue el que más impresiono al médico, dado que el tamaño natural de esos animales era de poco más de quince centímetros(ojo a la variación). Solo aumentaban un poco el tamaño cuando se les sometía a la radiación. Con lo que la cueva debía ser una trampa radioactiva. La última recomendación que hizo fue que se quedara en la cama una semana.

Durante los tres primeros días, Joel reflexionó sobre su estado actual: Había conseguido la libertad al ir a buscar unas hierbas. Ahora tenía derecho a seguridad social y educación(escasa y manipulada, pero educación al fin y al cabo). El cuarto, cuando idemara fue a traerle la comida, le pidió que avisara a su padre. Cuando estuvieron todos en la habitación, Joel sacó la mochila de debajo de la cama.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s